Borja Jiménez volvió a encontrarse con el triunfo en Navalcarnero, donde repitió la buena imagen que ya dejó la pasada temporada.
El sevillano cortó una oreja de cada uno de sus toros, pertenecientes a las ganaderías de El Pilar y Lorenzo Rodríguez Espioja, y terminó saliendo a hombros. La tarde también dejó sendos trofeos para Emilio de Justo y Fernando Adrián, que completaron un festejo de buen tono aunque sin lograr redondear sus respectivas actuaciones.
Emilio de Justo, que sustituyó a Morante de la Puebla, abrió plaza ante un toro de José Vázquez que mostró calidad, aunque estuvo limitado por su escasa transmisión. El extremeño puso de su parte para levantar una faena que tuvo pasajes de buen gusto y consiguió conectar con los tendidos. La estocada le permitió cortar una oreja, con petición de la segunda. En el cuarto se encontró con un ejemplar de Vellosino de comportamiento mucho más complicado, con embestidas descompuestas que dificultaron el toreo. De Justo volvió a mostrarse por encima de su oponente en una labor meritoria, pero el fallo con la espada dejó el resultado en ovación.
Fernando Adrián tuvo posibilidades con el segundo, un toro de La Ventana del Puerto que salió suelto durante los primeros tercios, pero que mostró movilidad y mejores condiciones por el pitón derecho. El madrileño supo aprovecharlas para construir una faena de buen nivel, basada en el temple y el aprovechamiento de las virtudes del animal. Una oreja fue el reconocimiento a su actuación. En el quinto, de Román Sorando, volvió a mostrar solvencia y capacidad, aunque el toro ofreció menos opciones de lucimiento. Un espadazo atravesado terminó por dejarle sin premio y saludó una ovación.
La primera oreja de Borja Jiménez llegó frente al tercero, un toro de El Pilar al que le faltó mayor recorrido. El torero de Espartinas buscó las mejores respuestas sobre la mano izquierda y consiguió extraer varios pasajes de interés pese a las limitaciones del animal. Su actuación tuvo recompensa con una oreja.
El triunfo quedó asegurado con el sexto, perteneciente a Lorenzo Rodríguez Espioja. Un toro noble y con clase permitió a Borja Jiménez desplegar una versión más completa, encontrando mayores facilidades para expresarse y mostrando una notable solvencia durante la faena. Tras un pinchazo y una estocada, paseó la oreja que le faltaba para completar la salida a hombros.
Así, Borja Jiménez volvió a dejar su sello en Navalcarnero, donde consiguió repetir triunfo respecto a la temporada anterior. Emilio de Justo y Fernando Adrián también tocaron pelo, aunque sin poder acompañarle en la Puerta Grande después de no encontrar las mismas opciones en sus segundos toros.