Crónicas

Sebastián Castella, Daniel Luque y Manuel Caballero, una oreja por coleta en una tarde marcada por el viento y la lluvia

Sebastián Castella, Daniel Luque y Manuel Caballero cortaron una oreja cada uno en una tarde de condiciones cambiantes, condicionada por el viento y la lluvia. Sebastián Castella y Daniel Luque dejaron pasajes de mérito ante un encierro desigual de Jandilla, mientras Manuel Caballero destacó por su entrega y firmeza en su lote. La espada condicionó mayores recompensas para los tres toreros.

Rubén Sánchez

Rubén Sánchez

Coordinador

16 de Septiembre de 2026
Sebastián Castella, Daniel Luque y Manuel Caballero, una oreja por coleta en una tarde marcada por el viento y la lluvia

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de toros de Albacete
GanaderíaToros de Jandilla y Luis Algarra (6º)
FestejoEl encierro de Jandilla fue desigual, con toros de distinta condición. Hubo movilidad y algunos ejemplares con clase y emoción, aunque también faltó entrega, humillación y franqueza en varios de ellos.

Sebastián Castella

Vuelta al ruedo y Oreja

Daniel Luque

Ovación y Oreja

Manuel Caballero

Oreja y Ovación tras aviso

Sebastián Castella, El abreplaza, de capa melocotón, fue un toro bien hecho, serio y de buenas proporciones, que tuvo en el pitón derecho su mejor virtud. Sebastián Castella tuvo que comenzar su labor pegado a las tablas, muy pendiente de un viento que condicionó el desarrollo de la faena. El Jandilla se desplazó con alegría, aunque sin demasiada profundidad, y el francés encontró sus momentos más lucidos al torear con la mano derecha. El natural, con la franela poco asentada, quedó más expuesto a los efectos del aire, que dificultó los ajustes y la limpieza de los muletazos. Terminó con un remate por manoletinas. El conjunto, en un escenario menos adverso y con otro planteamiento, podría haber alcanzado mayor vuelo. Cobró una estocada trasera y algo desprendida. El toro tuvo una muerte encastada, con comportamiento de bravo. Se solicitó la oreja, pero la presidenta no la concedió. Ovación y vuelta al ruedo para Sebastián Castella.

Daniel Luque, El segundo tuvo una presencia más discreta, de menor volumen y con un conjunto menos definido. El de Jandilla fue un toro de mucha movilidad, aunque corto de clase, al que Daniel Luque consiguió someter y encauzar. El sevillano arrancó con autoridad, imponiendo su concepto desde los primeros compases, y posteriormente dejó los pasajes de mayor entidad sobre la mano derecha. Un pinchazo antes de la estocada dejó la faena sin trofeo. Ovación.

Manuel Caballero, Recibió al tercero, con una larga cambiada de rodillas en el tercio. El toro de Jandilla mostró calidad y humillación en sus arrancadas, especialmente por el pitón izquierdo. El joven diestro aprovechó las condiciones del animal y llevó las embestidas siempre por abajo, afrontando una faena que supuso una nueva prueba para su todavía corta trayectoria. Se mostró firme y decidido durante toda la labor. Culminó con una estocada de gran contundencia, suficiente para que la oreja terminara en sus manos. El toro fue despedido con una ovación.

Sebastián Castella, El cuarto puso la tarde bajo el agua. La lluvia cayó con fuerza sobre la plaza mientras numerosos espectadores abandonaban el tendido en busca de refugio, y Sebastián Castella permanecía en el ruedo dispuesto a no ceder terreno. El francés planteó una labor de mucha disposición y sentimiento, alcanzando pasajes de gran intensidad. Entre ellos destacó una tanda con la diestra en la que sobresalió un largo y poderoso cambio de mano. El Jandilla transmitió emoción en sus arrancadas y permitió que la faena adquiriera mayor intensidad. Sin embargo, un pinchazo antes de cobrar la estocada dejó al torero sin la posibilidad de abrir la Puerta Grande.

Daniel Luque, El quinto, alto, largo y ancho de sienes, fue un ejemplar de Jandilla que nunca terminó de humillar y que llevó siempre sus embestidas hacia dentro. Daniel Luque tuvo que imponerse en la corta distancia, prácticamente sin embroque y con la muleta a la altura del estaquillador, hasta dominar a un animal que no ofreció franqueza ni entrega. De mucho mérito resultó el arrimón del sevillano, con los pitones llegando a la altura del pecho. También destacaron las tandas ligadas con la diestra, así como el tramo final junto a las tablas, toreando siempre por los adentros. Cerró con luquecinas y, tras una estocada, paseó una oreja.

Manuel Caballero, tuvo que emplearse a fondo con el sexto, un ejemplar de Luis Algarra áspero y de mejor respuesta cuando se le concedían tiempos entre muletazo y muletazo. Al intentar ligar y en las distancias cortas, el toro se mostraba más descompuesto. El diestro de Albacete prolongó la faena, dejando pasajes de notable mérito ante las dificultades del animal. Falló con la espada: pinchazo y un golpe de descabello después de sonar un aviso. Ovación.

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