Crónicas

Roca Rey conquista la Puerta Grande,Tomás Rufo deja su sello con una oreja y Morante dibuja destellos de arte

Andrés Roca Rey fue el gran triunfador de la tarde al abrir la Puerta Grande tras una actuación de poder, entrega y capacidad para sobreponerse a las dificultades de sus oponentes. Tomás Rufo paseó una oreja de peso gracias a su inteligencia y profundidad, mientras Morante de la Puebla dejó pinceladas de su tauromaquia más personal en una corrida de Álvaro Núñez marcada por la desigual condición del ganado.

Rubén Sánchez

Rubén Sánchez

Coordinador

9 de Octubre de 2026
Roca Rey conquista la Puerta Grande,Tomás Rufo deja su sello con una oreja y Morante dibuja destellos de arte
Foto: Pablo Ramos

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de toros de Valencia
GanaderíaToros de Álvaro Núñez y Torrealta (1º)
FestejoLa corrida de Álvaro Núñez presentó un juego desigual, con ejemplares de buena expresión, pero condicionados por la falta de fuerza, la escasa entrega y las querencias. Algunos toros ofrecieron opciones de lucimiento, aunque destacaron más las dificultades que la calidad de sus embestidas.

Morante de la Puebla

Ovación con fuerte petición y Ovación

Andrés Roca Rey

Oreja tras aviso y Oreja tras aviso

Tomás Rufo

Oreja y Silencio

Morante de la Puebla, recibió al primero con un toreo a la verónica de gran ajuste y personalidad, llevando al toro prendido en el capote sin apenas rectificar el terreno. El ejemplar cumplió en el caballo, empujando con entrega, antes de que Roca Rey levantara los tendidos con un vibrante quite por chicuelinas y tafalleras. Ya con la muleta, el sevillano tuvo que apostar ante una embestida que arrancó algo perezosa, pero que fue ganando ritmo gracias a su capacidad para someterla con suavidad y llevarla siempre por abajo. La faena alcanzó sus cotas más altas al natural y en las últimas series con la diestra, reunidas y cargadas de expresión. Morante se volcó en la suerte suprema, aunque encontró el hierro de una banderilla y perdió el equilibrio, quedando momentáneamente a merced del toro, que no hizo por él. Tras un segundo intento con la espada, hubo petición de oreja, finalmente no concedida, y el diestro fue despedido con una ovación tras una labor de gran calado artístico.

Andrés Roca Rey, recibió al segundo con un ramillete de verónicas de buen gusto, acompasando con temple la embestida de un toro bien presentado y de buenas hechuras. Tras un puyazo medido de Sergio Molina, Tomás Rufo protagonizó el quite por saltilleras. El peruano brindó al público y prendió la mecha con un comienzo de rodillas en los medios, pasándose al animal por la espalda en una secuencia de enorme impacto. El astado de Álvaro Núñez mostró movilidad y cierta codicia, aunque le faltó entrega para redondear una embestida de mayor calidad. En plena faena, el ruido de un helicóptero policial sobrevolando las inmediaciones provocó el malestar de los asistentes y añadió tensión al ambiente. Roca Rey recuperó el pulso con una serie de gran poder por la derecha y terminó metido entre los pitones, junto a las tablas, en un arrimón de máxima exposición. Una estocada contraria puso fin a su labor, premiada con una oreja y una fuerte petición de la segunda, en una actuación marcada por el carácter y la capacidad de entrega del torero peruano.

Tomás Rufo, se encontró con un tercer toro de Álvaro Núñez de escasa fortaleza y comportamiento irregular, que perdió calidad en sus embestidas tras el paso por el caballo. El toledano lo recibió con verónicas templadas, intentando acompasar la embestida de un animal que tendía a viajar con las manos por delante y mostraba dificultades para mantener el ritmo. El comienzo de rodillas no encontró continuidad inmediata, pues el astado buscó pronto la protección de las tablas. Lejos de dar la faena por perdida, Rufo supo adaptarse a la querencia del animal y encontró allí la fórmula para extraer sus mejores virtudes. Con inteligencia y precisión, fue conduciendo las embestidas con los vuelos de la muleta, hasta alcanzar sus momentos más brillantes al natural, con una serie de gran hondura y trazo largo que levantó al público de sus asientos. Remató su labor con otra tanda de gran nivel, adornada con luquecinas que terminaron de encender los tendidos. Una estocada puso el broche a una actuación de enorme mérito, premiada con una oreja de gran valor, fruto de la capacidad del torero para imponerse a las dificultades y convertir un lote complicado en una faena de categoría.

Morante de la Puebla, recibió al cuarto de Álvaro Núñez con una interpretación capotera de gran personalidad, iniciada con faroles y continuada con delantales de exquisita suavidad ante un animal que salió distraído y sin terminar de entregarse. El sevillano tuvo que emplearse para sujetar sus primeras embestidas, mientras Roca Rey protagonizaba después un quite por saltilleras que generó opiniones encontradas en los tendidos. Ya con la muleta, el astado evidenció una acusada falta de fuerzas y fue apagándose progresivamente, sin desarrollar las buenas intenciones que había apuntado inicialmente. Morante apostó por acortar las distancias para intentar encontrar mayor conexión, logrando al natural un pasaje de gran belleza, trazado con pulso y delicadeza, que hizo concebir esperanzas de una faena de mayor dimensión. Sin embargo, la escasa transmisión del animal terminó condicionando cualquier posibilidad de triunfo. El torero sevillano se encaminó hacia la suerte suprema, aunque necesitó tres intentos para acabar con el novillo. Pese a ello, los aficionados reconocieron su disposición y le tributaron una ovación al término de su actuación.

Andrés Roca Rey, tuvo que emplearse a fondo ante el quinto, un toro serio de presencia, pero complicado de salida y con una marcada tendencia a buscar terrenos de huida. El ejemplar de Álvaro Núñez mostró escasa disposición durante el tercio de varas, saliendo suelto de los encuentros y provocando las protestas de los tendidos por su comportamiento. La situación tampoco mejoró inicialmente con la muleta, pues el animal recorría el ruedo sin centrarse en los engaños y dificultaba cualquier intento de construir una faena ligada. El peruano, sin embargo, supo cambiar el rumbo de la actuación a base de firmeza y dominio, adelantándose a las embestidas y llevando la muleta baja para conseguir que el astado terminara entrando en la pelea. Fue por el pitón derecho donde logró someterlo con mayor autoridad, firmando varias series de intensidad creciente que terminaron por levantar al público. Por el izquierdo, el toro ofreció un recorrido más abierto y menos humillado, aunque Roca Rey mantuvo la apuesta hasta cerrar su labor con un vistoso final por bernadinas. Una estocada puso punto final a una actuación de carácter y capacidad lidiadora, que fue recompensada con una oreja de mérito tras superar las dificultades de un ejemplar que nunca puso las cosas fáciles.

Tomás Rufo, cerró su actuación ante un sexto toro de Álvaro Núñez que ya desde su salida evidenció problemas de coordinación en los cuartos traseros, circunstancia que condicionó el desarrollo de toda la lidia. El animal mantuvo cierta disposición para embestir, aunque sus viajes, descompuestos y defensivos, dificultaron cualquier posibilidad de lucimiento. El diestro toledano trató de corregir esas dificultades durante los primeros compases de la faena, administrando con suavidad los muletazos para aprovechar la voluntad del astado. Sin embargo, el ejemplar fue perdiendo progresivamente sus escasas prestaciones hasta quedarse sin recorrido. Rufo, que mostró paciencia y disposición ante un oponente muy limitado, puso fin a su labor con una estocada al segundo intento, sin posibilidad de redondear el triunfo en este turno.
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