Daniel Luque regresa a Granada, una plaza marcada por algunos de los grandes hitos de su carrera
La Monumental de Frascuelo volverá a recibir este jueves a Daniel Luque, uno de los toreros más destacados del panorama actual. El diestro sevillano regresa a un coso donde ha protagonizado tardes memorables y en el que acumula un balance de 15 orejas y dos rabos en siete actuaciones.

Rubén Sánchez
Coordinador

Daniel Luque volverá a hacer el paseíllo en Granada este jueves para afrontar un compromiso junto a Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera, con toros de la ganadería de Domingo Hernández. Una cita especial para el torero de Gerena, cuya trayectoria profesional guarda una estrecha relación con la plaza granadina.
La historia de Luque en la Monumental de Frascuelo comenzó el 4 de junio de 2007. Aquel día supuso su debut en una plaza española tras tomar la alternativa en Nimes. Frente a reses de Vegahermosa, el sevillano dejó una buena impresión y logró cortar una oreja en su primera comparecencia.
Su primera salida a hombros en Granada llegaría apenas un año después. El 23 de mayo de 2008, el diestro abrió la puerta grande tras desorejar a un ejemplar de Núñez del Cuvillo, iniciando una relación de éxitos con la afición granadina.
Sin embargo, la fecha más recordada de su trayectoria en este coso llegó el 12 de junio de 2009. Compartiendo cartel con Javier Conde y José Tomás, Daniel Luque protagonizó una tarde histórica al cortar cuatro orejas y dos rabos, además de indultar uno de los toros de su lote. Una actuación que permanece entre las más destacadas de su carrera y de la historia reciente de la plaza.
Sus últimas actuaciones en Granada también se saldaron con importantes triunfos. En 2010 logró pasear tres trofeos, mientras que en su más reciente comparecencia, en 2014, volvió a cortar otras tres orejas, confirmando su excelente sintonía con el público local.
Doce años después de aquella última actuación, Daniel Luque regresa a Granada convertido en una de las máximas figuras del toreo. Los números respaldan su relación con la Monumental de Frascuelo: siete tardes toreadas, quince orejas y dos rabos, un balance que refleja la dimensión de sus actuaciones en una plaza especialmente significativa dentro de su carrera.


