El Cid, Luis Miguel Vázquez y Carlos Aranda, por la Puerta Grande en Daimiel
La plaza de toros de Daimiel vivió una tarde histórica en la que El Cid, Luis Miguel Vázquez y Carlos Aranda salieron a hombros tras protagonizar un festejo marcado por la emoción, el triunfo y el profundo sentimiento de una afición entregada.

Ana Teresa Ramos
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaPlaza de toros de Daimel
GanaderíaJulio de la Puerta
FestejoJulio de la Puerta ofreció en Daimiel una corrida bien presentada, con presencia, casta y movilidad. Aunque el comportamiento fue desigual, en conjunto resultó positivo y permitió el lucimiento de la terna. Destacaron especialmente ‘Marinero’, nº 38, y ‘Presumido’, nº 66, ambos premiados con la vuelta al ruedo. Una corrida de juego aprovechable y balance ganadero satisfactorio, clave en una tarde de ocho orejas.
El Cid
oreja y dos orejas.
Luis Miguel Vázquez
oreja y dos orejas.
Carlos Aranda
Ovación y dos orejas.
Una tarde para recordar en Daimiel.
Había expectación, pero la realidad superó las previsiones. Daimiel vivió este viernes una de esas tardes que permanecen en la memoria de una afición. La corrida de Feria reunió en el ruedo a Manuel Jesús ‘El Cid’ y a los toreros locales Luis Miguel Vázquez y Carlos Aranda, en un cartel especialmente emotivo por reunir por primera vez a los dos matadores daimieleños en la plaza de su pueblo.
Con toros de Julio de la Puerta, la tarde fue creciendo en intensidad hasta desembocar en un triunfo rotundo. El Cid mostró su oficio y veteranía y consiguió una oreja de su primero y dos del cuarto, firmando una actuación que terminó con el reconocimiento de los tendidos.
Pero si había una tarde señalada en rojo en el calendario era la de Luis Miguel Vázquez y Carlos Aranda. Torear en casa siempre tiene un significado especial y ambos respondieron a la responsabilidad con entrega.
Vázquez consiguió una oreja de su primero y volvió a imponerse en el quinto, del que obtuvo dos orejas, completando una actuación de peso ante sus paisanos. El quinto toro, ‘Marinero’, número 38, recibió además el reconocimiento de la afición con la vuelta al ruedo.
Carlos Aranda tuvo que esperar hasta el sexto para redondear su tarde. Después de un tercer toro en el que no encontró el premio esperado, salió decidido a por todas en el último de la corrida. Lo recibió a portagayola y construyó una faena cargada de entrega y emoción que terminó con dos orejas. El sexto, ‘Presumido’, número 66, también fue premiado con la vuelta al ruedo.
El resultado final no deja lugar a dudas: ocho orejas, una tarde triunfal y los tres matadores abandonando la plaza a hombros. Un broche perfecto para una corrida que, además de lo estrictamente taurino, tuvo un marcado carácter sentimental.
La jornada estaba concebida como un homenaje a Emilio García ‘El Lince’, uno de los nombres históricos del toreo daimieleño. De esta manera, la plaza reunió pasado y presente de la tauromaquia local en una tarde que terminó convirtiéndose en una auténtica celebración de la afición de Daimiel.
Daimiel quería una tarde especial y la tuvo. Ocho orejas, dos toros premiados con la vuelta al ruedo y tres toreros a hombros. Una tarde de triunfo que difícilmente podía tener un final más redondo.


