Emilio de Justo logró un total de tres orejas. Por su parte, José María Manzanares obtuvo una oreja del segundo, un toro con clase, mientras que Sébastien Castella evidenció su entrega frente a un lote de comportamiento irregular.
Primer toroAbrió plaza Sebastián Castella con un ejemplar rajado y falto de raza que pronto buscó las tablas. El francés, siempre dispuesto, trató de construir una faena basada en el oficio y la firmeza, pero las escasas opciones del astado limitaron cualquier lucimiento. Dejó pasajes de entrega, aunque sin eco en los tendidos. Ovación.
Segundo toro
Manzanares encontró en el segundo un toro con mayor clase, aunque condicionado por el viento. El alicantino dejó una faena de trazo elegante, con muletazos templados y buen gusto, logrando conectar con el público pese a las dificultades. Mató de media estocada y paseó la primera oreja de la tarde.
Tercer toro
Llegó el primer gran momento de la tarde con Emilio de Justo. El extremeño se acopló a la perfección a un toro enclasado de Núñez de Tarifa, firmando una faena de alto nivel, marcada por el temple y la profundidad. Remató su obra con una estocada efectiva que le valió las dos orejas, desatando la euforia en los tendidos.
Cuarto toro
Castella volvió a mostrarse por encima de su oponente, un toro con mejor condición que el primero. El francés cuajó una labor seria y de buen concepto, dominando las embestidas con firmeza. Sin embargo, el fallo con la espada le privó de tocar pelo. Silencio tras aviso.
Quinto toro
El segundo turno de Manzanares no tuvo el mismo resultado. El quinto, más complicado, acortó su recorrido especialmente por el pitón izquierdo, impidiendo el acople del torero. Pese a su esfuerzo, la faena no terminó de tomar vuelo. Tras varios intentos con el descabello, fue ovacionado.
Sexto toro
Cerró la tarde Emilio de Justo con otra actuación de peso. Tiró de cercanías y valor en una faena de entrega total, imponiéndose al toro con un arrimón de gran intensidad. Una estocada certera puso en sus manos la tercera oreja, rubricando así un triunfo rotundo como gran nombre del festejo.