Crónicas

Emilio de Justo y Tomás Rufo pasean una oreja en la cuarta corrida de la Feria del Pilar

El extremeño cambia la dinámica de la tarde con el cuarto y Rufo encuentra sus mejores momentos al natural ante el sexto, mientras Borja Jiménez se marcha de vacío.

Manuel Cobaleda

Manuel Cobaleda

Redactor

15 de Octubre de 2026
Emilio de Justo y Tomás Rufo pasean una oreja en la cuarta corrida de la Feria del Pilar

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de toros de La Misericordia, Zaragoza
GanaderíaToros de Montalvo
FestejoCasi lleno. Incidencias: Al finalizar el paseíllo, sonaron los acordes del Himno Nacional de España.

Emilio de Justo

Ovación tras aviso y oreja

Borja Jiménez

Ovación y silencio

Tomás Rufo

Ovación y oreja

Emilio de Justo abrió la tarde ante un primer toro de Montalvo largo, hondo y con mucho cuajo, al que recibió con gusto a la verónica. El animal empujó en el caballo y tuvo movilidad, aunque sus embestidas tendían a venir por dentro y de forma descompuesta. Una primera serie por la derecha elevó las expectativas, pero el toro mantuvo esas dificultades durante la faena. Aun así, tuvo transmisión e interés. Emilio de Justo dejó una estocada y fue ovacionado tras un aviso.

Borja Jiménez se encontró con un segundo de mayor calidad y buena intención, aunque con debilidad en las manos. El sevillano supo pulsear una embestida de calidad y entrega, encontrando sus mejores momentos al natural. Le faltó transmisión para que la faena alcanzara mayor vuelo y conexión con los tendidos. Una estocada casi entera al primer intento hizo doblar al toro sin puntilla. Ovación.

El tercero, para Tomás Rufo, tuvo una imponente estampa y fue recibido a pies juntos. El de Montalvo derribó de manera espectacular al caballo en el primer puyazo. En la muleta mostró más disparo que entrega y obligó al toledano a torear prácticamente muletazo a muletazo, sin continuidad. Rufo estuvo muy firme y expuesto, tirando de las embestidas pese a la falta de entrega del animal, que terminó viniéndose abajo. Cerró en los terrenos de cercanías y dejó una estocada eficaz aunque baja. Ovación.

Emilio de Justo cambió la dinámica de la tarde con el cuarto. Comenzó de rodillas en el centro del ruedo por la mano derecha, en un inicio vibrante. El toro tuvo mucha transmisión por abajo, aunque sin demasiada clase, y el extremeño aprovechó sus primeras embestidas en dos series que llegaron mucho al público. Cuando el animal comenzó a rajarse, Emilio de Justo cerró por manoletinas y dejó una estocada desprendida pero efectiva. Cortó una oreja.

El quinto fue devuelto rápidamente tras descoordinarse de salida y aparecer el pañuelo verde. El sobrero de Montalvo resultó serio, aunque de hechuras bastas y con poca expresión. No se entregó de salida, fue siempre sobre las manos y terminó blandeando. Llegó muy afligido a la muleta, haciendo imposible el lucimiento de Borja Jiménez, que abrevió y se fue a por la espada. Media estocada defectuosa, trasera y atravesada. Silencio.

Tomás Rufo cerró la tarde con un toro amplio de pecho y con cuajo, que tuvo buena condición aunque mostró dificultades para seguir las líneas curvas. El toledano lo exigió por la derecha en el comienzo y después buscó trazados más rectos. Lo mejor llegó al natural, con varios muletazos de mucho temple y poso. Terminó con mondeñinas antes de dejar una gran estocada que justificó por sí sola la concesión de una oreja.

Emilio de Justo y Tomás Rufo cortaron una oreja cada uno en una tarde marcada por las diferentes condiciones del encierro de Montalvo.

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