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García Padrós destaca la “gran suerte” de Mario Vilau tras la grave cornada sufrida en Las Ventas

El doctor jefe de la enfermería de Las Ventas explica el alcance de la lesión del novillero catalán y subraya la fortaleza con la que afrontó el percance antes de entrar a ser atendido.

Rubén Sánchez

Rubén Sánchez

Coordinador

20 de Mayo de 2026
García Padrós destaca la “gran suerte” de Mario Vilau tras la grave cornada sufrida en Las Ventas
La grave cogida sufrida por Mario Vilau este martes en Las Ventas dejó momentos de enorme tensión en la plaza, aunque el equipo médico mantiene el optimismo dentro de la gravedad. El doctor Máximo García Padrós, jefe de la enfermería madrileña, explicó los detalles del percance y aseguró que el novillero catalán “tuvo mucha suerte” pese a la dureza de la cornada.

Vilau fue alcanzado por el quinto novillo de Fuente Ymbro durante la faena de muleta en su presentación en Madrid. El animal le infirió una cornada en la parte superior del muslo izquierdo, obligando a una rápida intervención médica tras finalizar la lidia.

Según detalló García Padrós, el torero sufrió “una herida en el tercio superior del muslo izquierdo con una trayectoria ascendente de quince centímetros”, que llegó a contusionar la arteria femoral y afectó también al músculo sartorio. Aunque el pronóstico inicial fue grave, el doctor explicó que la principal preocupación pasa ahora por descartar posibles complicaciones vasculares en las próximas horas.

El jefe del equipo médico quiso poner en valor la reacción de Mario Vilau tras la cogida, ya que, pese a la sangre visible y al fuerte impacto del percance, el novillero permaneció en el ruedo hasta dar muerte al animal antes de dirigirse a la enfermería por su propio pie.

García Padrós explicó que esa capacidad de aguante responde en gran medida al estado físico y mental que vive un torero durante la lidia. Según señaló, la tensión, la adrenalina y la concentración provocan que, en muchas ocasiones, el dolor quede en un segundo plano hasta que finaliza la acción y el cuerpo comienza a relajarse.

El doctor también relató que, una vez cruzó el túnel de acceso a la enfermería, Vilau ya acusó claramente las consecuencias del percance y tuvo que ser atendido de inmediato en la camilla, no solo por la cornada, sino también por la fuerte voltereta y la caída sufridas durante la cogida.

Respecto a la recuperación, García Padrós se mostró moderadamente esperanzado. Si la evolución continúa siendo favorable y no aparecen complicaciones, el novillero podría abandonar el hospital en apenas unos días. Sin embargo, insistió en la importancia de controlar cuidadosamente las primeras 24 horas tras la intervención.

Las palabras del doctor reflejan tanto la dureza del percance como la capacidad de resistencia mostrada por Mario Vilau en una tarde que estuvo marcada por la emoción, la tensión y el miedo en la plaza de Las Ventas.

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