Crónicas

Glorificado, un Toro Enmaromado irregular y vigilante, marca una carrera larga y fragmentada en Benavente

Iris Rodríguez

Iris Rodríguez

Redactor

3 de Junio de 2026
Glorificado, un Toro Enmaromado irregular y vigilante, marca una carrera larga y fragmentada en Benavente
"Glorificado" en su recorrido por las calles benaventanasFoto: La Opinión de Benavente

Ficha del Festejo

PlazaCiudad de Benavente
GanaderíaHermanos Cebada Gago
Festejo"Glorificado", firmó un recorrido largo e irregular en Benavente, marcado por las paradas, los arreones y el recorte del recorrido. El astado perteneciente a la ganadería gaditana de Cebada Gago se mantuvo vigilante y reactivo, con momentos de tensión por su respuesta a los cites de los mozos.
Benavente volvió a rendirse este miércoles a una de sus tradiciones más emblemáticas con la celebración del Toro Enmaromado, protagonizado por “Glorificado”, un toro cinqueño de 530 kilos de la ganadería Hermanos Cebada Gago. El astado, de capa negro listón, bragado, meano y axiblanco, fue el gran protagonista de una tarde marcada por la irregularidad del ritmo, la tensión en ciertos tramos del recorrido y la constante intervención de los mozos para guiar su avance hasta el Matadero.

A las 19:30 horas, coincidiendo con el estallido de la tercera bomba, “Glorificado” abandonó los toriles entre una gran expectación y los primeros gritos de «¡Toro, toro!», que acompañaron sus primeros compases por las calles de la ciudad benaventana. El Cebada Gago salió con fuerza y buen ritmo en los metros iniciales, aunque pronto comenzó a mostrar un comportamiento más irregular que acabaría marcando el desarrollo de la carrera.

Desde los primeros instantes tras abandonar los toriles, “Glorificado” mostró su incomodidad con la maroma. El astado salió calamocheando con frecuencia, realizando continuos movimientos de cabeza que evidenciaban su rechazo a la maroma y condicionaron desde el inicio el desarrollo de la carrera. Mantuvo además la boca abierta prácticamente desde su salida, una imagen constante durante todo el recorrido que pudo estar asociada al esfuerzo y las condiciones de la jornada. A partir de ahí, alternó pequeños arreones con numerosas paradas y protagonizó movimientos bruscos y cambios de dirección que introdujeron momentos de cierta incertidumbre para los corredores.

El avance hacia la primera argolla, situada en la Plaza de Santa María, se prolongó durante aproximadamente un cuarto de hora, hasta que “Glorificado” alcanzó el punto a las 19:48 horas. A partir de ahí, la carrera se volvió aún más fragmentada, con un toro que fue perdiendo continuidad en su marcha y al que le costaba progresivamente enlazar tramos de avance sostenido.

Tras superar la primera argolla, el astado de Cebada Gago se mostró especialmente errático en su progresión, con dificultades para abandonar la zona de la Plaza de la Madera, donde las paradas se hicieron cada vez más frecuentes. En algunos momentos llegó incluso a desplazarse andando tranquilamente como en la llegada a la Plaza de San Martín, sin lograr a recuperar un ritmo de carrera definido.

La situación se repitió en distintos puntos del recorrido, especialmente en las inmediaciones de La Mota, donde le toro llegó a buscar refugio junto a un muero en la zona del aparcamiento, mostrando escasa respuesta a los estímulos de los mozos en ese tramo. También en la Plaza de Juan Carlos I y en la Calle de los Carros se repitió esta mima dinámica de breves arrancadas seguidas de detenciones inmediatas.

Pese a que en fases prolongadas de la carrera “Glorificado” permaneció prácticamente detenido o avanzando a muy corto ritmo, el astado nunca llegó a desconectarse del todo de su entorno. El de Cebada Gago se mantuvo especialmente pendiente de la presión ejercida desde la retaguardia, girándose en varias ocasiones para responder a los estímulos de los mozos que le seguían por detrás. Esta circunstancia dio lugar a momentos puntuales de especial tensión, como el sucedido en uno de esos arreones hacia atrás, en el que varios corredores llegaron a caer al suelo, lo que obligó a la intervención del director de lida con un quite de seguridad para reconducir la situación.

Ante este desarrollo, se optó por acortar el recorrido previsto, adaptándolo al comportamiento del animal para facilitar su llegada al Matadero. En el tramo final, pese a la evidente falta de continuidad, el director de lidia intervino en varias ocasiones con el capote para provocar arrancadas puntuales, logrando que “Glorificado” avanzara durante breves secuencias antes de volver a reducir el ritmo.

Finalmente, a las 21:03, la bomba que anunciaba la muerte de “Glorificado” resonó en Benavente, poniendo fin a su recorrido con la entrada del toro en el Matadero entre los últimos gritos de «¡Toro, toro!». Con ello concluía una larga carrera de 1 hora y 33 minutos de duración, marcada por las dificultades para mantener el ritmo y por la constante implicación de los mozos para conducir al astado hasta el final. Un Toro Enmaromado diferente, de desarrollo irregular, que volvió a reunir a miles de personas en torno a una tradición que cada año convierte a Benavente en el epicentro de la emoción y la pasión por el toro.

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