Israel Guirao corta una oreja y Daniel García da una vuelta al ruedo en una novillada de esfuerzo y entrega
Guirao firma la actuación más destacada y pasea el único trofeo de la tarde, mientras Daniel García deja los mejores momentos con la muleta; Alejandro González, Ian Bermejo, Clovis y Hugo Masiá muestran disposición ante un encierro de escasas opciones.
Enrique Salazar
Redactor

Ficha del Festejo
Alejandro Gonzalez
Silencio
Ian Bermejo
Palmas
Israel Guirao
Oreja
Clovis
Silencio
Hugo Masia
Silencio
Daniel Garcia
Vuelta al Ruedo
La novillada dejó momentos de interés y distintas actuaciones destacadas por parte de los seis actuantes. Alejandro González abrió plaza ante un novillo noble pero deslucido, que se dejó por el pitón derecho aunque protestaba al final del muletazo y resultó imposible por el izquierdo. El novillero lo intentó con disposición, logrando algunos pasajes estimables, pero sin terminar de redondear la faena. Mató en el segundo intento y fue silenciado.
Ian Bermejo, que ya había protagonizado un ajustado quite por lopecinas en el primer novillo —en el que incluso sufrió una cogida sin consecuencias—, firmó en su turno una actuación valiente. Recibió a su novillo de rodillas en los medios y construyó una faena de firmeza ante un animal con buen pitón derecho que fue viniéndose a menos. Mató al segundo intento y fue ovacionado con palmas.
El tercer novillo correspondió a Israel Guirao, que apostó fuerte desde el inicio recibiéndolo de rodillas. A pesar de la mansedumbre del animal, el novillero supo entender sus limitadas virtudes y administró con inteligencia las embestidas, logrando una faena meritoria basada en el oficio y la colocación. Dejó una estocada efectiva al primer intento. El público pidió con fuerza las dos orejas, aunque finalmente el palco concedió una oreja, con algunas protestas en los tendidos.
En el cuarto actuó Clovis, que se encontró con un novillo que apuntaba buenas maneras al principio pero que fue perdiendo fuelle con el paso de la faena. El novillero mostró voluntad y trató de alargar las embestidas, aunque la falta de transmisión del animal limitó las opciones de lucimiento. Falló con la espada y tuvo que recurrir al descabello. Silencio.
El quinto fue para Hugo Masiá, que vivió un momento de peligro al ser arrollado de salida. El novillo presentaba problemas de visión que condicionaron su comportamiento. Masiá se sobrepuso al percance y dejó una actuación basada en la entrega y el oficio, aunque sin demasiadas opciones de brillo. No estuvo acertado con la espada y acabó con el descabello. Silencio.
Cerró plaza Daniel García, que mostró mucha entrega ante un novillo que comenzó con buenas maneras pero que después se volvió protestón y complicado. El novillero logró momentos meritorios, destacando una buena tanda al natural bien templada que fue lo más destacado de la faena. Sin embargo, el fallo con la espada enfrió el ambiente. Hubo petición de oreja que no fue atendida y finalmente dio una vuelta al ruedo.


