Jandilla pone el broche a los encierros de San Fermín con una carrera vibrante y de máxima tensión
Los toros de Jandilla protagonizaron este martes el octavo y último encierro de los Sanfermines 2026, cerrando el ciclo con una carrera marcada por la velocidad, el peligro y varios momentos de enorme tensión que mantuvieron en vilo a corredores y espectadores desde el inicio hasta la entrada en la plaza.

Rubén Sánchez
Coordinador

Como es tradición, a las ocho de la mañana se abrieron los corrales de Santo Domingo tras el canto a San Fermín. La manada tomó pronto la cabeza del recorrido, avanzando a gran ritmo por las calles del casco viejo de Pamplona y confirmando la fama de una ganadería que históricamente ha destacado por la rapidez y el riesgo que imprime a sus encierros.
Los momentos de mayor emoción llegaron cuando algunos astados buscaron a los corredores con varios derrotes y embestidas, provocando caídas y escenas de gran peligro, especialmente en los tramos más concurridos del recorrido. A pesar de que la manada mantuvo un ritmo muy vivo, la carrera exigió la máxima atención a los mozos, que tuvieron que multiplicar esfuerzos para evitar ser alcanzados por unos toros que no regalaron un solo metro.
La ganadería extremeña de Jandilla, que cumplía su vigésimo quinta participación en los Sanfermines, volvió a hacer honor a su reputación. Los ejemplares desplazados hasta Pamplona, de imponente presencia y variados pelajes, completaron un encierro que quedará entre los más intensos de la presente edición y sirvió para poner el punto final a los tradicionales recorridos matinales de las fiestas.
Concluido el encierro, los seis toros quedaron preparados para la corrida vespertina en la Plaza de Toros de Pamplona, donde serán lidiados por Juan Ortega, Andrés Roca Rey y Tomás Rufo, en el festejo que cerrará la Feria del Toro 2026 antes del tradicional “Pobre de Mí”, acto que pondrá fin oficialmente a las fiestas de San Fermín.
Con este último encierro se baja el telón a ocho intensas jornadas en las que miles de corredores volvieron a desafiar cada mañana el recorrido pamplonés, manteniendo viva una de las tradiciones más emblemáticas y universales de la tauromaquia.


