La tradicional Fuente del Vino volvió a llenar de ambiente la plaza de toros de Toro con una tarde marcada por el vino, las carreras y el juego de seis reses. El festejo reunió a aficionados y peñas en una jornada que volvió a poner de manifiesto el carácter singular de esta celebración.
Toro volvió a vivir una de sus tradiciones más características con una nueva edición de la Fuente del Vino. La plaza de toros acogió una tarde en la que seis reses, una cuba situada en el centro del ruedo y la presencia de las peñas dieron forma a un festejo donde el componente taurino se mezcló con la fiesta popular.
La dinámica volvió a ser la habitual: los participantes debían acercarse hasta la cuba para recoger el vino mientras las reses permanecían en el ruedo. Las carreras, los recortes y los quiebros se sucedieron durante una tarde en la que tampoco faltaron algunos momentos de tensión.
El primer novillo protagonizó uno de los sustos de la jornada al superar inesperadamente la barrera y acceder a la zona situada detrás de los tendidos. El incidente quedó finalmente en un sobresalto y no hubo que lamentar consecuencias graves. También se produjeron varios revolcones durante el festejo, sin que ninguno revistiera especial gravedad.
La propia cuba también terminó siendo protagonista cuando una de las reses la embistió y consiguió derribarla. El percance obligó a esperar hasta que el animal abandonó el ruedo para volver a colocarla en su sitio y continuar con la celebración.
En el aspecto ganadero, saltaron al ruedo tres novillos y tres vacas pertenecientes a Toros Puerta Grande, divisa encargada este año de la gestión de la plaza de Toro. Los animales ofrecieron un juego variado y permitieron mantener la actividad durante las más de dos horas que duró el festejo.
La jornada volvió a contar con la participación de las peñas y la música, además de la tradicional merienda, creando un ambiente festivo en los tendidos. La celebración concluyó pasadas las ocho de la tarde sin percances de consideración.
Una vez más, la Fuente del Vino volvió a demostrar que es mucho más que un festejo taurino: una tradición profundamente ligada a las fiestas de Toro en la que el vino, los toros y la participación popular se unen para protagonizar una de las tardes más singulares del calendario festivo.