El madrileño resulta herido por el tercero de Conde de Mayalde y abandona el festejo, mientras Héctor Roberto y Aitor Fernández se hacen cargo de los cuatro novillos restantes en una tarde de escaso balance artístico
La sexta de la Feria de Otoño de Las Ventas quedó marcada por la grave cornada sufrida por Álvaro Serrano en el tercer novillo de la tarde. El madrileño, que actuaba en solitario, fue prendido en el muslo derecho cuando intentaba ligar el pase de pecho tras una serie de mérito. El percance le obligó a pasar a la enfermería, y sus dos compañeros de cartel, Héctor Roberto y Aitor Fernández, tuvieron que hacerse cargo del resto del festejo.
Serrano había dejado una actuación de interés con el primero de Domingo Hernández, un novillo de calidad y recorrido, especialmente por el pitón derecho. El madrileño construyó una faena bien estructurada, con series ligadas y muletazos de buen trazo, aprovechando la nobleza del animal. Al natural, las embestidas fueron más cortas y tuvo que resolver los muletazos de uno en uno. Cerró con buenos remates por abajo, pero la estocada, atravesada y trasera, impidió que prosperara la petición de oreja. Fue ovacionado.
Con el segundo, de Fuente Ymbro, volvió a mostrar disposición ante un novillo con buena intención, pero falto de fuerza y orden. Los mejores momentos llegaron al natural, aunque los problemas con la espada y el descabello dejaron su labor en silencio.
La tarde cambió de rumbo en el tercero, de Conde de Mayalde. Serrano lo recibió con un farol de rodillas y volvió a mostrar variedad en el quite. Con la muleta se encontró con un animal de más movilidad que entrega, que exigía precisión y firmeza. El novillero se mantuvo muy expuesto y, después de una colada, volvió a colocarse con verdad por el pitón derecho. Cuando intentaba ligar el pase de pecho, el utrero lo prendió y le causó una herida visible en el muslo derecho. Fue trasladado a la enfermería mientras se le taponaba la herida. Héctor Roberto se hizo cargo del novillo y lo despachó con habilidad.
A partir de ese momento, los dos sobresalientes asumieron la responsabilidad de completar la novillada. Héctor Roberto lidió también el quinto, de Luis González Conde, un ejemplar que mostró buena condición y transmisión, aunque su embestida se descomponía cuando perdía la inercia. El novillero no terminó de encontrar el mejor trato para el animal y, pese a la ovación que recibió el novillo en el arrastre, escuchó silencio.
Aitor Fernández se encargó del cuarto y del sexto. Con el cuarto, también de Luis González Conde, planteó una faena de mérito por el pitón izquierdo, ante un novillo que se quedaba corto por falta de fuerzas. El madrileño se metió en terrenos de cercanías, expuso y dio el pecho, firmando una actuación que fue de menos a más. Tras una primera estocada baja, acertó con el segundo intento y fue ovacionado después de un aviso.
El sexto, de Julio de la Puerta, tuvo una condición áspera y violenta, embistiendo con el pitón de fuera y sin clase. Fernández comenzó de rodillas en el centro del ruedo con pases cambiados por la espalda, un inicio que levantó el ambiente. La movilidad del animal permitió momentos de transmisión, pero pronto afloró su complicada condición. Una de sus embestidas arrolló al novillero y le propinó un fuerte golpe, sin que se apreciaran consecuencias de cornada. Fernández insistió cambiando los terrenos y los pitones, aunque el lucimiento resultó imposible. Falló reiteradamente con la espada y escuchó un aviso.
La tarde concluyó con un balance marcado por el percance de Álvaro Serrano y la dificultad de los últimos novillos. El madrileño fue ovacionado tras petición de oreja con el primero y escuchó silencio con el segundo; Héctor Roberto obtuvo silencio en los dos animales que mató, mientras Aitor Fernández fue ovacionado tras aviso en el cuarto y escuchó silencio tras aviso en el sexto.