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La lucha silenciosa de Nek Romero: “Vivir sin torear para mí es muy duro”

El torero valenciano atraviesa uno de los momentos más difíciles de su carrera, marcado por la falta de oportunidades, pero reforzado por su fe, su concepto puro del toreo y su crecimiento personal

Eduardo Elvira

Eduardo Elvira

Director

9 de Abril de 2026
La lucha silenciosa de Nek Romero: “Vivir sin torear para mí es muy duro”
En el mundo del toreo, donde el éxito puede ser tan efímero como una tarde de gloria, también existen etapas de silencio, espera y resistencia. Es ahí donde se encuentra actualmente Nek Romero, un torero valenciano que, tras haber tenido presencia destacada en su tierra, vive ahora una etapa marcada por la ausencia en los carteles y la incertidumbre profesional.

Lejos de rendirse, Nek Romero afronta este periodo como un proceso de aprendizaje profundo, tanto dentro como fuera de la plaza.

“Está siendo una etapa muy dura para mí tanto profesionalmente como personal, no se la deseo a nadie”, confiesa. Sin embargo, también reconoce el crecimiento que le está aportando: “Estoy aprendiendo a valorar cada momento y a vivir la vida más intensamente”.

Uno de los golpes más duros ha sido, sin duda, no formar parte de ferias clave en su tierra, especialmente en Valencia. El contraste es evidente: de torear ocho tardes en apenas dos años, ha pasado a no vestirse de luces en la ciudad en las últimas temporadas. Aun así, mantiene una visión serena: “Creo que todo pasa por algo”.

Pero más allá de los números, lo que verdaderamente pesa es la falta de contacto con el toro. Para Romero, el toreo no es una profesión superficial ni una cuestión de reconocimiento social: es una forma de vida. “Yo soy torero porque mi vida es el toro. Vivir sin torear para mí es muy duro. Necesito que el toro esté en mi vida”, afirma con rotundidad.

Ese “sinvivir” del que habla se traduce en una lucha diaria contra la frustración y la incertidumbre. Aun así, encuentra apoyo en su propia convicción: “La fe en uno mismo y el respeto que le tengo al toro” son los pilares que lo mantienen firme, aunque admite que las dudas también aparecen.

Fiel a un concepto del toreo basado en la pureza y el temple, Romero defiende una tauromaquia auténtica, donde el ajuste y la verdad son fundamentales. “Me gusta que haya mucho ajuste entre el toro y yo, hacerlo con la máxima verdad posible”, explica, buscando siempre emocionar desde la entrega.

En un contexto donde a veces prima el impacto inmediato sobre la profundidad, el torero valenciano no renuncia a su esencia. Al contrario, la reivindica como su mayor valor: “Creo que lo más bonito de un torero es la pureza, y de ahí la profundidad”.

A día de hoy, el teléfono no ha sonado y no hay compromisos cerrados para la temporada. Sin embargo, lejos de bajar los brazos, Nek Romero continúa preparándose, convencido de que su momento llegará. Porque, como él mismo transmite, el toreo no es solo una profesión: es una necesidad vital.
Tentadero con Nek Romero
Tentadero con Nek RomeroFotos Enrique Salazar
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