La ganadería madrileña de Monte la Ermita ha denunciado la muerte de seis añojos en un solo fin de semana tras un nuevo ataque de lobos. El suceso reabre el debate sobre la protección de esta especie y la indefensión que denuncian numerosos ganaderos de bravo en distintos puntos de España.
Los ataques de lobos al ganado bravo continúan generando preocupación entre los profesionales del campo. La última denuncia ha llegado desde la ganadería madrileña de Monte la Ermita, cuyos responsables aseguraron haber sufrido la muerte de seis añojos en apenas un fin de semana a consecuencia de la presencia de estos depredadores en sus cercados.
No se trata de un caso aislado. En los últimos años, distintas vacadas de bravo han denunciado episodios similares que han provocado importantes pérdidas económicas y ganaderas. En 2022, la ganadería de Hermanos Boyano perdió más de una treintena de becerros tras varios ataques, mientras que en 2024 la vacada de los hermanos Sandoval también sufrió la muerte de varios animales. A estos casos se suman hierros como los de Victoriano del Río, Domingo Hernández o Sepúlveda de Yeltes, entre otros.
El problema ha vuelto a poner sobre la mesa la compleja situación que atraviesa el campo bravo, donde los ganaderos aseguran convivir con dificultades constantes derivadas tanto de la climatología como del incremento de enfermedades transmitidas por fauna salvaje y la aparición de lobos en las explotaciones.
Mantener una ganadería de bravo supone una importante inversión económica y humana. A los costes relacionados con las infraestructuras, alimentación, personal, veterinarios o combustible, se añaden las complicaciones derivadas de las sequías, las lluvias torrenciales y otros factores externos que afectan directamente al manejo del ganado.
En este contexto, muchos ganaderos consideran que la protección legal del lobo agrava aún más la situación. El debate se ha intensificado especialmente en comunidades donde la presencia de este animal se ha incrementado en los últimos años. De hecho, el pasado mes de abril diferentes sectores ecologistas, administraciones y asociaciones ganaderas protagonizaron un nuevo choque en torno a las medidas de protección de esta especie.
La polémica también se trasladó recientemente al Congreso, donde se aprobó la eliminación de la protección especial del lobo al norte del río Duero, una decisión que volvió a enfrentar a colectivos animalistas y representantes del sector ganadero.
Desde Monte la Ermita, cuyos animales pastan en la localidad madrileña de Villamantilla, lamentaban públicamente la situación a través de sus redes sociales. En un mensaje difundido en Instagram, la vacada denunciaba la pérdida de seis añojos y criticaba lo que consideran una falta de soluciones eficaces para proteger tanto a los animales como a quienes viven del campo.
Mientras el debate político y social continúa abierto, los ganaderos reclaman medidas que permitan compatibilizar la conservación de la fauna salvaje con la protección de las explotaciones ganaderas, especialmente en un sector tan vulnerable y exigente como el del toro bravo.