Pedraza de Yeltes busca la bravura entre un mar de fuerzas justas, con El Mene como luz

Javier Holgado
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaVillaseca de La Sagra
GanaderíaPedraza de Yeltes
FestejoLa novillada de Pedraza de Yeltes ofreció un comportamiento desigual y estuvo claramente condicionada por la falta de fuerzas de buena parte de sus ejemplares.
El Mene
silencio y ovación.
Martín Morilla
silencio y silencio.
Simón Andreu
silencio y silencio.
Primer novillo: El Mene — silencio.
Hondo y proporcionado fue el primero de Pedraza de Yeltes, que colaboró en el saludo a la verónica de El Mene. Héctor Piña lo cuidó durante el tercio de varas, donde el animal mostró cierta falta de fuerza, condición que mantuvo posteriormente en banderillas. El Mene tuvo que plantear la faena a media altura para afianzar su embestida, que apuntó calidad pero careció de la fortaleza necesaria para desplazarse con clase. Dejó pasajes de cadencia y buen trazo sobre ambas manos, aunque la escasez de fuerzas condicionó el lucimiento. Acertó con la espada. Silencio.
Hondo y proporcionado fue el primero de Pedraza de Yeltes, que colaboró en el saludo a la verónica de El Mene. Héctor Piña lo cuidó durante el tercio de varas, donde el animal mostró cierta falta de fuerza, condición que mantuvo posteriormente en banderillas. El Mene tuvo que plantear la faena a media altura para afianzar su embestida, que apuntó calidad pero careció de la fortaleza necesaria para desplazarse con clase. Dejó pasajes de cadencia y buen trazo sobre ambas manos, aunque la escasez de fuerzas condicionó el lucimiento. Acertó con la espada. Silencio.
Segundo novillo: Martín Morilla — silencio.
Con cierta alzada y más en el tipo de Pedraza de Yeltes salió el segundo, un ejemplar que no terminó de emplearse en los capotes de Martín Morilla, quien además sufrió un momento de apuro tras un enganchón. Tampoco destacó en el caballo, dejándose pegar y mostrando sus limitaciones de fortaleza. El sevillano inició la faena con buen aire, pero el novillo acusó pronto las dificultades para desplazarse. A base de insistencia, consiguió extraer algunos muletazos por la derecha, aunque el animal terminó afligiéndose y ofreciendo muy pocas opciones. Estocada baja. Silencio.
Con cierta alzada y más en el tipo de Pedraza de Yeltes salió el segundo, un ejemplar que no terminó de emplearse en los capotes de Martín Morilla, quien además sufrió un momento de apuro tras un enganchón. Tampoco destacó en el caballo, dejándose pegar y mostrando sus limitaciones de fortaleza. El sevillano inició la faena con buen aire, pero el novillo acusó pronto las dificultades para desplazarse. A base de insistencia, consiguió extraer algunos muletazos por la derecha, aunque el animal terminó afligiéndose y ofreciendo muy pocas opciones. Estocada baja. Silencio.
Tercer novillo: Simón Andreu — silencio.
Otro aire mostró el tercero de salida, un novillo cuajado y con buenos pechos que evidenció algo más de brío en el capote de Simón Andreu. En varas protagonizó una pelea de mayor entidad, metiendo los riñones en sus dos encuentros con el caballo. Mantuvo un punto más de viveza en sus embestidas, lo que permitió al valenciano correr la mano en algunos pasajes. Andreu toreó con temple y medida ante un animal que tuvo celo, aunque sin el nervio suficiente para ligar las series y transmitir con intensidad. Estocada. Silencio.
Otro aire mostró el tercero de salida, un novillo cuajado y con buenos pechos que evidenció algo más de brío en el capote de Simón Andreu. En varas protagonizó una pelea de mayor entidad, metiendo los riñones en sus dos encuentros con el caballo. Mantuvo un punto más de viveza en sus embestidas, lo que permitió al valenciano correr la mano en algunos pasajes. Andreu toreó con temple y medida ante un animal que tuvo celo, aunque sin el nervio suficiente para ligar las series y transmitir con intensidad. Estocada. Silencio.
Cuarto novillo: El Mene — ovación.
El cuarto tuvo algo menos de expresión, aunque se mantuvo dentro de la línea general de la novillada, y mostró buen son en el saludo de capa de El Mene. Metió los riñones en una primera vara de breve duración. El salmantino encontró la fórmula para romper la faena por el pitón izquierdo, donde firmó naturales de trazo limpio y verticalidad. Por la derecha le costó más ordenar la embestida, por lo que volvió a la zurda para dejar otro puñado de naturales de gran calidad. La faena perdió el premio con la espada, después de una estocada contraria al tercer intento. Ovación.
El cuarto tuvo algo menos de expresión, aunque se mantuvo dentro de la línea general de la novillada, y mostró buen son en el saludo de capa de El Mene. Metió los riñones en una primera vara de breve duración. El salmantino encontró la fórmula para romper la faena por el pitón izquierdo, donde firmó naturales de trazo limpio y verticalidad. Por la derecha le costó más ordenar la embestida, por lo que volvió a la zurda para dejar otro puñado de naturales de gran calidad. La faena perdió el premio con la espada, después de una estocada contraria al tercer intento. Ovación.
Quinto novillo: Martín Morilla — silencio.
Martín Morilla recibió al quinto con un ramillete de verónicas de amplio compás ante otro novillo de buenas hechuras. Sin embargo, después de su segundo encuentro con el caballo comenzó a afligirse, pese a la importante brega de José Germán. Perdió las manos en varias ocasiones durante el inicio de la faena y el público mostró su descontento, sin llegar a entrar en el trasteo. El utrero se vino claramente abajo y Morilla trató de justificarse ante una embestida carente de emoción. No estuvo acertado con los aceros. Silencio.
Martín Morilla recibió al quinto con un ramillete de verónicas de amplio compás ante otro novillo de buenas hechuras. Sin embargo, después de su segundo encuentro con el caballo comenzó a afligirse, pese a la importante brega de José Germán. Perdió las manos en varias ocasiones durante el inicio de la faena y el público mostró su descontento, sin llegar a entrar en el trasteo. El utrero se vino claramente abajo y Morilla trató de justificarse ante una embestida carente de emoción. No estuvo acertado con los aceros. Silencio.
Sexto novillo: Simón Andreu — silencio.
El sexto fue el ejemplar menos aparatoso del encierro y también mostró signos de falta de fuerza durante los primeros tercios, pese a apuntar calidad en los capotes durante la lidia. ‘Anfibito’ fue el encargado de salvar la nota de Pedraza de Yeltes, mostrando prontitud y franqueza hasta que, tras tropezar, perdió intensidad en su embestida. Simón Andreu toreó con firmeza y descolgado de hombros, encontrando sus mejores momentos sobre la mano derecha. Estocada casi entera. Silencio.
Incidencias: Antes del inicio de la novillada se homenajeó a tres de los antiguos torileros de la localidad. También sonaron los acordes del Himno Nacional de España tras completarse el paseíllo. José Germán fue ovacionado tras una gran braga en el cuarto.
El sexto fue el ejemplar menos aparatoso del encierro y también mostró signos de falta de fuerza durante los primeros tercios, pese a apuntar calidad en los capotes durante la lidia. ‘Anfibito’ fue el encargado de salvar la nota de Pedraza de Yeltes, mostrando prontitud y franqueza hasta que, tras tropezar, perdió intensidad en su embestida. Simón Andreu toreó con firmeza y descolgado de hombros, encontrando sus mejores momentos sobre la mano derecha. Estocada casi entera. Silencio.
Incidencias: Antes del inicio de la novillada se homenajeó a tres de los antiguos torileros de la localidad. También sonaron los acordes del Himno Nacional de España tras completarse el paseíllo. José Germán fue ovacionado tras una gran braga en el cuarto.


