Los astados de la ganadería de Aldeanueva completaron el recorrido urbano en 5 minutos y 54 segundos tras quedar dos ejemplares descolgados del grupo a mitad de la carrera. El comportamiento defensivo de estos dos animales, que se volvieron de forma constante cruzando la calzada y buscando a los corredores, obligó a los pastores a emplearse a fondo para evitar tragedias antes de la entrada a la plaza municipal.
Un encierro marcado por el peligro y los momentos de tensión extrema dio paso a la jornada taurina en la Feria Taurina del Arroz de Calasparra. Los novillos de la ganadería de Aldeanueva completaron el recorrido urbano en un tiempo total de 5 minutos y 54 segundos, un crono inusualmente largo provocado por la separación de la manada desde los tramos iniciales.
El momento crítico de la carrera se vivió a mitad del itinerario, cuando dos de los astados de Aldeanueva quedaron totalmente rezagados tras perder el contacto con el resto de sus hermanos y los cabestros. Al verse aislados, los novillos mostraron un comportamiento especialmente defensivo: se volvieron de forma constante hacia atrás, cruzaron repetidamente la calzada de lado a lado y embistieron buscando los pies de los corredores.
Los pastores y mozos más experimentados tuvieron que emplearse a fondo para citar a los animales, tratar de mantener su atención y guiarlos hacia la plaza de toros municipal, evitando así cornadas graves en un tramo donde el pánico hizo mella entre los participantes.
A pesar de los continuos momentos de angustia y las numerosas caídas registradas durante el trayecto, la pericia del dispositivo de seguridad y la destreza de los corredores permitieron reconducir a las reses hasta el coso taurino, dando fin a uno de los encierros más peligrosos y cargados de adrenalina de la feria.