Crónicas

31 de agosto de 1969: la gran tarde de los “guerrilleros” en Requena

El 31 de agosto de 1969, la Feria de la Vendimia de Requena vivió una de sus tardes más recordadas. El Cordobés y Palomo Linares protagonizaron un gran triunfo ante los toros de Muriel, mientras que César Girón también consiguió destacar

Ana Teresa Ramos

Ana Teresa Ramos

Redactor

31 de Agosto de 2026
31 de agosto de 1969: la gran tarde de los “guerrilleros” en Requena

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de toros de Requena
GanaderíaGanadería de don Lucio Muriel, de Salamanca.
FestejoEl 31 de agosto de 1969, durante la Feria de la Vendimia de Requena, se celebró una corrida que despertó una gran expectación. A pesar de la lluvia de los días anteriores y del mal estado del ruedo, El Cordobés y Palomo Linares ofrecieron una actuación extraordinaria. Ambos, conocidos como los “guerrilleros”, triunfaron rotundamente y fueron sacados a hombros hasta el hotel por los aficionados. César Girón completó la terna con una oreja. Fue una de las tardes más recordadas de la Feria de la Vendimia de Requena.

César Girón

Pitos en su primer toro y una oreja en el cuarto.

Manuel Benítez "El Cordobés"

Cuatro orejas y rabo.

Sebastián Palomo "Linares"

Cuatro orejas y rabo.

Requena, 31 de agosto de 1969. La plaza de toros de Requena se convirtió en el escenario de una tarde inolvidable durante la Feria de la Vendimia. El público pudo disfrutar de un cartel formado por César Girón, Manuel Benítez “El Cordobés” y Sebastián Palomo Linares, con toros de la ganadería de Lucio Muriel.

Los grandes protagonistas de la jornada fueron El Cordobés y Palomo Linares, conocidos aquel año como los “guerrilleros” por su decisión de mantenerse al margen de las grandes ferias y actuar principalmente en plazas periféricas y portátiles. Su objetivo era plantar cara a los grandes empresarios taurinos y mantener su independencia.

La expectación en Requena era enorme, a pesar de que el tiempo no acompañó durante los días previos y la jornada amaneció con el cielo cubierto. Aun así, numerosos aficionados acudieron a la plaza para presenciar el esperado festejo.

La tarde terminó en auténtica apoteosis. El Cordobés y Palomo Linares cortaron cuatro orejas y un rabo cada uno, mientras que César Girón, que escuchó algunos pitos en su primer toro, logró finalmente hacerse con un trofeo en el cuarto. La actuación de los dos “guerrilleros” levantó al público de sus asientos.

Al finalizar la corrida, la celebración continuó fuera de la plaza: El Cordobés y Palomo Linares fueron sacados a hombros y trasladados hasta el hotel, entre la admiración y los aplausos de los aficionados.

La jornada quedó así como una de las grandes tardes de la temporada de 1969 y como una muestra del enorme poder de convocatoria que tenían entonces los dos toreros
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