Crónicas

Alberto Donaire deja lo mas solido de la tarde en Villaseca de La Sagra ante la de José Escolar

Javier Holgado

Javier Holgado

Redactor

9 de Septiembre de 2026
Alberto Donaire deja lo mas solido de la tarde en Villaseca de La Sagra ante la de José Escolar
Foto: J. L. Cárdenas

Ficha del Festejo

PlazaVillaseca de La Sagra
GanaderíaJosé Escolar
FestejoBien presentados y de desigual comportamiento destacando el quinto

Daniel Pérez

palmas y ovación tras aviso.

Alberto Donaire

palmas y ovación.

Emiliano Ortega

silencio tras aviso y silencio tras aviso.

Primer novillo: Degollado de badana y de mejor expresión que hechuras, fue el primero de José Escolar, con el que Daniel Pérez se abrió hasta los medios con solvencia. El utrero hizo sonar el estribo en el primer encuentro con el caballo y se dejó pegar en el segundo. En la muleta tuvo momentos de franqueza y celo por el pitón derecho, aunque mostró mayor entrega durante los primeros compases y cuando acudía con inercia. Pérez pudo correr la mano sobre la diestra en una faena medida y suficiente, que remató con una estocada al segundo intento.

Segundo novillo: Más cuajado y alto que su hermano primero, aunque de menor desarrollo de cuerna, el segundo salió con viveza en el variado recibo capotero de Alberto Donaire. Pronto dejó patente su querencia hacia los chiqueros, llegando a dificultar y alargar el tercio de banderillas. Pese a este defecto, mostró buena condición y cierta casta, cualidades que aprovechó el valenciano para imponerse en el muletazo. La faena careció de continuidad al tener que sujetar constantemente al animal, aunque dejó pasajes estimables por ambos pitones. Ya en sus terrenos, el novillo terminó negándose a embestir. Donaire cobró una estocada al segundo intento.

Tercer novillo: De buena lámina fue también el tercero, que humilló de salida en el capote de Emiliano Ortega. El de José Escolar desarrolló una embestida compleja, pero con humillación, agradeciendo especialmente que se le alargara el muletazo. Ortega no terminó de encontrar el acople pese a dejar apuntes de su concepto. Conforme avanzó la faena, el utrero comenzó a defenderse, especialmente cuando se quedaba por debajo de la muleta. El mexicano no estuvo acertado con la espada, dejando una estocada atravesada tras sonar el aviso y sin lograr posteriormente descabellar.

Cuarto novillo: Daniel Pérez pudo estirarse a la verónica con el cuarto, otro ejemplar serio y bien hecho que mantuvo la línea de presencia de la corrida. El tercio de varas resultó caótico, mientras que Alberto Serrano protagonizó un destacado tercio de banderillas por el que fue obligado a saludar una ovación. En la muleta, Pérez supo aprovechar las buenas embestidas del escolar en dos series templadas por el pitón derecho. El buen embroque del utrero propició algunos de los muletazos de mayor calidad de la tarde. El toledano firmó una labor valiente y meritoria, metiendo la mano al tercer intento y necesitando posteriormente del descabello. Fue ovacionado tras aviso.

Quinto novillo: Más largo de viga y con mayor desarrollo de pechos, salió el quinto, que permitió a Alberto Donaire lucirse en un buen recibo capotero. Hernán Alonso puso emoción y exposición en el tercio de banderillas, siendo obligado a saludar una ovación. La faena tuvo interés por la cambiante condición del utrero, que alternó embestidas de clase con otras en las que se desplazaba sobre las manos. Donaire encontró algunos naturales de gran pureza que elevaron el tono de una labor en la que supo medir los tiempos. La colocación de la espada terminó por privarle de un posible trofeo.

Sexto novillo: Algo más fino, aunque con altura y presencia, fue el sexto, con el que Emiliano Ortega pudo lucirse de capa, pese a que el animal no terminó de humillar. Una extensa y desafortunada lidia terminó por condicionar la condición del utrero, que llegó a la muleta muy orientado y sin fijeza. Ortega no encontró opciones ante un novillo que se le iba constantemente al pecho, complicando en exceso la labor del mexicano. Al entrar a matar fue arrollado, afortunadamente sin consecuencias. Se sucedieron los pinchazos y descabellos hasta que sonó el aviso, quedando su actuación en silencio.

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