El Cid y Escribano abren la Puerta Grande de Alicante con una buena corrida de Victorino

Antonio Tortosa
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaPlaza de toros de Alicante
GanaderíaToros de Victorino Martín
FestejoSexta corrida de la Feria de Hogueras 2026, celebrada con algo más de tres cuartos de aforo cubierto. Se lidiaron toros de Victorino Martín, correctamente presentados y con un comportamiento notable en conjunto. Sobresalió el tercero, de nombre ‘Matalunas’, un ejemplar bravo y de gran clase que fue premiado con la vuelta al ruedo. El quinto destacó por su casta y exigencia, mientras que el primero fue creciendo durante la faena. El segundo mostró nobleza y permitió el lucimiento. El cuarto tuvo un buen inicio, aunque terminó perdiendo fuelle. El sexto resultó el más complicado del encierro.
El Cid
ovación tras aviso y dos orejas
José María Manzanares
oreja y ovación tras aviso
Manuel Escribano
ovación tras dos aviso y dos orejas
La Feria de Hogueras 2026 bajó el telón con una tarde de emociones fuertes, de toros exigentes y de triunfos construidos desde la entrega. La ganadería de Victorino Martín volvió a poner sobre el ruedo alicantino la esencia del encaste Albaserrada, con ejemplares de comportamientos muy distintos pero con la virtud de exigir siempre una respuesta firme. Al final, Manuel Escribano y El Cid atravesaron la Puerta Grande en una jornada que tuvo como gran protagonista la bravura.
El primero de la tarde correspondió a El Cid, un toro que tardó en mostrar sus condiciones durante los primeros tercios, pero que encontró en la muleta un terreno donde crecer. El sevillano supo entenderlo a base de llevar la franela baja, alargando los viajes y consiguiendo que la embestida ganara profundidad. Los naturales tuvieron especial importancia por la suavidad del inicio, la limpieza del trazo y la forma de rematar los muletazos por debajo del pitón. También hubo momentos de ligazón por la derecha, con mayor verticalidad y una interpretación más recogida. La espada impidió un premio mayor y todo quedó reducido a una ovación.
La tarde también tenía marcado en rojo el regreso de José María Manzanares a una plaza ligada profundamente a su historia. El primero de su lote fue un toro noble, aunque limitado de recorrido, al que el alicantino cuajó desde la técnica y la elegancia. Cuidó los tiempos, evitó brusquedades y encontró la distancia adecuada ante un animal que podía descomponerse si no se le trataba con suavidad. La estocada recibiendo fue de enorme mérito y le permitió cortar una oreja.
Manuel Escribano, protagonizó una actuación con momentos de enorme conexión con los tendidos. Su tercer toro, ‘Matalunas’, fue el gran protagonista del festejo. Un animal bravo, con una embestida clara y profunda, que permitió al torero mostrar toda su capacidad. Después de levantar al público con las banderillas, inició la faena en el centro del ruedo con pases cambiados y encontró en la mano izquierda los mejores momentos de la tarde.
Los naturales tuvieron profundidad y emoción, pero la espada estuvo a punto de convertir el triunfo en frustración. Tras varios intentos y el segundo aviso, el toro terminó echándose y evitó una situación límite. La vuelta al ruedo para el ejemplar de Victorino Martín reconoció su bravura, aunque la ovación concedida en la ficha resultó corta para la calidad demostrada.
El cuarto tuvo más presencia, aunque menor entrega. Fue un toro al que le costó desplazarse y que buscó siempre terminar los muletazos por arriba. El Cid planteó una faena de oficio y madurez, asentado en el centro del ruedo y dominando los tiempos con serenidad. La falta de continuidad del animal restó brillantez al conjunto, pero una gran estocada cambió el rumbo de la tarde y terminó por abrir la puerta de las orejas. Un premio que reconocía la dimensión de una actuación completa.
El quinto exigió mucho más. Toro encastado, con codicia y transmisión, que pidió siempre la verdad delante de la cara. Manzanares tuvo que emplearse y sacó a relucir su mejor versión en una faena que fue creciendo con el paso de las series. Las últimas tandas por la derecha, con la mano baja y un embroque preciso, alcanzaron un nivel sobresaliente. La espada volvió a jugar en contra del triunfo completo y la Puerta Grande quedó cerrada.
Con el sexto salió Escribano dispuesto a no dejar escapar la tarde. Recibió al toro a portagayola y después protagonizó un vibrante recibo de verónicas con los chiqueros como escenario. Volvió a lucirse con las banderillas, pero el animal no acompañó la apuesta del torero. ‘Plazuelo’ fue un toro más apagado, corto de recorrido y con poca entrega, al que Escribano sostuvo con disposición y esfuerzo. Aunque la estocada cayó baja, la plaza quiso premiar la entrega del torero y la trayectoria de una tarde intensa.
El Cid y Manuel Escribano abandonaban la Plaza de Toros de Alicante a hombros. La última imagen de la Feria de Hogueras quedó marcada por dos toreros que supieron imponerse a una corrida de Victorino Martín variada y exigente, una ganadería que volvió a recordar que la bravura sigue siendo uno de los grandes motores de la fiesta.






