Mario Vilau y Víctor , oreja cada uno , en la matinal de Bayona
Ambos novilleros desatacan por su firmeza en una tarde condicionada por el juego desigual de los astados y la espada.

Javier Holgado
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaPlaza de toros de Bayona
GanaderíaCamino de Santiago
FestejoNovillos de Camino de Santiago, serios , cuatro de ellos de notables cualidades.
Mario Vilau
oreja y ovación.
Víctor
ovación tras aviso y oreja.
Félix San Roman
silencio y silencio.
Primer novillo: Mario Vilau — una oreja.
Serio por delante, el primero de Camino de Santiago mostró buen son por ambos pitones, llegando incluso a planear en algunos momentos, aunque le faltó algo de fuerza para alcanzar una mayor transmisión. Mario Vilau se encontró a gusto con el novillo y lo toreó con comodidad por ambos lados, destacando especialmente las series al natural, donde consiguió los pasajes de mayor calidad de su actuación. Mató de una estocada entera y alta, lo que le permitió pasear la primera oreja de la tarde.
Segundo novillo: Víctor — ovación.
Serio por delante y con cuajo, el colorado que hizo segundo exigió una lidia diferente al concepto vertical de Víctor. El novillero consiguió encontrar una mejor respuesta cuando bajó la mano por el pitón izquierdo, por donde el de Camino de Santiago siguió la muleta hasta el final. Sin embargo, cuando la presentación de la muleta fue a media altura, el novillo tendió a defenderse por arriba. Hubo poco acople durante el conjunto de la faena y el fallo con los aceros terminó condicionando el resultado, sonando un aviso después del segundo pinchazo hondo. Tras el descabello, recibió una ovación.
Tercer novillo: Félix San Román — silencio.
Bonito de hechuras, el tercero embistió con claridad por el pitón derecho, mientras que por el izquierdo hizo cosas extrañas, posiblemente condicionado por algún problema de visión. Félix San Román trató de aprovechar las mejores condiciones de su oponente y trazó su faena principalmente por la derecha, aunque el novillo terminó perdiendo interés y se fue apagando. El novillero se volcó con rectitud en la suerte suprema, resultando trompicado en el encuentro. Silencio.
Cuarto novillo: Mario Vilau — ovación.
Bonito fue el cuarto, un novillo que exigió una lidia paciente por su tendencia a tardear y por unas embestidas cortas, aunque encontró mayor recorrido por el pitón izquierdo. Mario Vilau planteó una faena basada prácticamente en su totalidad en el toreo al natural, donde consiguió imponerse con aplomo, temple y firmeza, aguantando las dificultades y tirando del novillo todo lo que permitió su condición. La actuación, sin alcanzar cotas de gran brillantez por las limitaciones del animal, dejó una notable sensación entre los aficionados por la disposición y el concepto mostrado por el novillero. Se atascó con la espada y perdió la posibilidad de obtener un trofeo. Saludó una ovación.
Quinto novillo: Víctor — una oreja.
El quinto, serio y con presencia, permitió al torero mostrar su disposición y firmeza durante la faena. Víctor se mostró asentado y buscó siempre la colocación y el temple ante las embestidas del de Camino de Santiago. Se tiró a matar con determinación en el segundo intento, logrando una estocada efectiva que le valió el trofeo.
Sexto novillo: Félix San Román — silencio.
El sexto recibió dos puyazos antes de llegar a la muleta. San Román afrontó la faena con disposición, tratando de sacar partido de las condiciones del novillo. A la hora de matar, dejó una estocada delantera que hizo que el novillo tardara en doblar, condicionando el resultado final.
Fotos Philippe Gil Mir:


