Crónicas

Aranjuez se rompe la camisa con el toreo de Morante y Aguado

Ruben Castillo

Ruben Castillo

Redactor

31 de Mayo de 2026
Aranjuez se rompe la camisa con el toreo de Morante y Aguado

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de Toros de Aranjuez
GanaderíaToros de Ñúñez del Cuvillo

Morante de la Puebla

Oreja y Dos orejas

Roca Rey

Silencio y Ovación tras petición

Pablo Aguado

Dos orejas y rabo; y Silencio

Aranjuez se ha convertido en los últimos años en un espacio único para ver toros, con una plaza de auténtico sabor, y unos carteles rematados. El de hoy no iba a ser menos, con Morante de la Puebla -que reaparecía tras su lesión-, Roca Rey, y Pablo Aguado, con toros del hierro gaditano de Núñez del Cuvillo

Morante de la Puebla anduvo muy torero en toda la tarde. En su primero, que tenía pocas opciones debido a su falta de entrega y fuerzas, pasando por pasar en sus embestidas, lo aprovechó el de la Puebla, para dejar muletazos sueltos de gran empaque, que junto a una gran estocada le valieron la primera oreja de la tarde.

Con su segundo, Morante volvió a emocionar a Aranjuez, recibiendo al toro a la verónica en un palmo de terreno, haciendo sonar los olés en los tendidos. Se cortó la respiración de los allí presentes en el tercio de varas, cuando el astado derribó al caballo y se quedó enganchado en las cuerdas. Con la muleta hizo soñar bajo los sones de Caridad del Guadalquivir. Paró el tiempo, se pasó al toro más cerca que ninguno, y dibujó los muletazos por ambos pitones, rematando detrás de la cadera, llegando los mejores instantes sobre la diestra, para desorejar al animal tras un estoconzazo en toda la yema.

Roca Rey no tuvo la mayor de la suertes en su tarde, al enfrentarse al peor lote. Ante el segundo de la tarde, dejó bonitos lances a la verónica y una media a cámara lenta, junto a un quite por gaoneras con las plantas pegadas al suelo y pasándose al toro muy cerca. Con la muleta se afligió el animal y se agarró al piso, dejando sin opciones a Roca Rey, que finalizó la lidia con una gran estocada, sin puntilla. 

El peruano no se iba a dejar nada dentro ante el quinto, a quien recibió con unas verónicas y una media muy despaciosas, rodillas en el piso. Muy torero estuvo en el galleo al caballo por chicuelinas, y en el quite de nuevo por verónicas. El toro embestía muy despacio y con mucha clase en los primeros tercios, y así lo hizo en la muleta, donde RR comenzó de rodillas. Le dio mucha distancia al animal, que terminó por afligirse, obligando a Roca Rey a acortar las distancias. Dejó una estocada y dos golpes de cruceta. Ovación tras petición de oreja 


Pablo Aguado formó la mundial ante el tercero. Ya de salida, bordó el toreo a la verónica para rematarlo con una media y una larga cordobesa, que levantaron al respetable de sus asientos. En su quite, cayó al suelo y el animal le hizo hilo, resolviendo la papeleta a la perfección, pegándole una larga tumbado en el suelo. El delirio llegó cuando decidió poner los palos, dejando tres pares de banderillas en toda la cara, para el recuerdo. Ponderoso tenía una clase excepcional, como también la tuvo Aguado, que paró el tiempo con su muleta, meciéndola al ralentí y llenando de sabor sus muletazos por ambas manos, y con numerosas muestras de su pureza y torería. Una gran estocada en todo lo alto le permitieron cortar dos orejas y un rabo, y la vuelta al ruedo al toro.

Ante el cierraplaza, de fea presentación, y con el que se desmonteró Iván García una vez más, Aguado no tuvo muchas opciones. La faena anduvo marcada por la falta de fuerzas del animal. No podía apretarle por bajo, pero por arriba soltaba la cara y se hacía incómodo de estar delante. Logró dejar algún natural suelto, pero le faltó acople y rotundidad a la faena. Silencio
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