El novillero salmantino fue el único espada que logró tocar pelo en la última novillada del Alfarero de Oro de Villaseca de la Sagra. Una tarde marcada por la exigencia de los novillos de Hijos de Celestino Cuadri, en la que Joao D'Alva y Antonio Aparicio se quedaron sin recompensa pese a su disposición.
Villaseca de la Sagra (Toledo) puso este jueves el punto final a una nueva edición del Alfarero de Oro con una
novillada de Hijos de Celestino Cuadri, hierro de personalidad y exigencia, encargada de cerrar uno de los ciclos de referencia de la temporada novilleril.
La terna formada por Joao D'Alva, Jesús de la Calzada y Antonio Aparicio afrontó una tarde en la que no resultó sencillo alcanzar el triunfo. Los Cuadri exigieron firmeza, capacidad y compromiso, dejando una función de esas en las que cada muletazo había que justificarlo y ganarlo.
Joao D'Alva abrió el festejo con voluntad y disposición. El portugués trató de imponerse a las condiciones de su primero, buscando siempre la manera de construir una faena que pudiera tomar vuelo. Sin embargo, la falta de continuidad y el desacierto con los aceros dejaron su labor en silencio tras aviso. En el cuarto volvió a mostrar entrega y actitud, aunque nuevamente el resultado final fue silencio tras aviso.
El capítulo más destacado de la tarde llegó de la mano de Jesús de la Calzada. El salmantino dejó una primera actuación de interés, que fue reconocida por el público con una ovación tras aviso, antes de alcanzar el triunfo en la segunda parte de su tarde.
Ante el quinto, Jesús de la Calzada encontró mayores opciones para desarrollar su concepto y dejó los momentos de mayor entidad del festejo. El novillero supo entender las condiciones de su oponente y fue construyendo una actuación de creciente intensidad, con entrega y decisión. La faena encontró eco en los tendidos y, pese a escuchar un aviso, la petición fue suficiente para que paseara una oreja, convirtiéndose así en el único triunfador de la última tarde del Alfarero de Oro.
Antonio Aparicio completó el cartel con una tarde de esfuerzo. El novillero no dejó de intentarlo en ninguno de sus dos turnos, aunque las circunstancias no permitieron que sus actuaciones alcanzaran el reconocimiento deseado. Fue silenciado tras aviso en su primero y tras dos avisos en el sexto, poniendo punto final a una tarde complicada para el espada.
De esta manera, Jesús de la Calzada, con una oreja, firmó el único triunfo de una tarde en la que los novillos de Cuadri volvieron a reclamar compromiso y capacidad. Villaseca de la Sagra cerró así su Alfarero de Oro, poniendo el broche a un nuevo ciclo dedicado a la novillería y a la diversidad de encastes.