El novillero protagoniza una tarde cumbre en la Feria Taurina del Arroz 2026, donde Emiliano Osornio corta un trofeo a base de oficio y Álvaro Serrano se marcha de vacío con un lote deslucido.
Emiliano Osornio comenzó con buen tono su faena ante un novillo que, de salida, obedeció con nobleza a los engaños. El mexicano lo entendió pronto y dejó muletazos de buen trazo, pero el novillo cambió de condición tras el paso por el caballo y el tercio de banderillas, viniéndose paulatinamente abajo y perdiendo la entrega inicial. Emiliano Osornio buscó mantener la intensidad de la faena, arrancando algunos muletazos estimables, aunque las circunstancias de su oponente le obligaron a abreviar. Fue silenciado.
El Mene estuvo cumbre de principio a fin. El novillo fue de menos a más tras el castigo en varas, manteniendo en banderillas una condición que permitió al novillero crecerse con la muleta. El Mene supo llevarlo a su terreno, gobernándolo con temple, firmeza y conocimiento, hasta construir una faena de gran intensidad y calado. La labor fue a más, imponiéndose con autoridad a un novillo que terminó entregándose por completo a la muleta. El público reconoció su extraordinaria actuación con la concesión de dos orejas, mientras que el novillo fue premiado con la vuelta al ruedo.
Álvaro Serrano inició su actuación con buenas sensaciones ante un novillo que respondió con calidad en los primeros compases. Sin embargo, tras el paso por el caballo, el comportamiento del animal se complicó en el tercio de banderillas y, ya en la faena de muleta, apenas transcurridos un par de muletazos, comenzó a buscar con insistencia la puerta de chiqueros. Álvaro Serrano trató de sujetarlo y encontrar alguna opción, pero las condiciones del novillo terminaron por imponerse. Pinchó en el primer intento y posteriormente dejó una media estocada que no fue suficiente, teniendo que recurrir al descabello, con el que tampoco acertó a la primera. Sonaron dos avisos y escuchó silencio.
Emiliano Osornio volvió a encontrarse con un novillo que, como su primero, fue perdiendo fuelle conforme avanzó la lidia. Sin embargo, esta vez el mexicano tiró de oficio, paciencia y capacidad para ir arrancándole los muletazos uno a uno, sin dejar pasar ninguna de las escasas opciones que le ofrecía su oponente. A base de insistir y buscarle las vueltas, consiguió construir una faena de mérito ante un animal que exigía mucho más de lo que ofrecía. Culminó su actuación con una estocada cumbre, de efecto fulminante, que puso en sus manos una oreja.
El Mene volvió a estar a gran altura en su segundo, manteniendo el nivel mostrado en su primera actuación. El novillo salió desde el principio obedeciendo y humillando, con una embestida que permitió al novillero torear con profundidad y asentamiento. El Mene volvió a imponer su concepto, llevando al animal cosido a la muleta y aprovechando todas sus virtudes para construir una faena de gran intensidad. La labor fue creciendo en emoción hasta llegar a un final de máxima entrega. Una estocada en todo lo alto puso el broche a una actuación rotunda, que le valió nuevamente las dos orejas, con una fuerte petición de rabo por parte del público.
Álvaro Serrano no tuvo fortuna en el sexto y último de la tarde. El novillo de Rehuelga, titular del festejo, tuvo que ser devuelto a los corrales, saliendo en su lugar el sobrero de Prieto de la Cal. El animal puso pronto las cosas difíciles, sin ofrecer opciones claras para el lucimiento, y Serrano, pese a intentarlo, no pudo pasar de una labor de entrega y disposición ante un oponente que no dio facilidades. Su actuación fue recibida con silencio.