Marco Pérez protagonizó el gran momento del festejo al indultar a un extraordinario «Pelón» de Villamarta, mientras Curro Díaz paseó una oreja y dejó su sello de torero artista. La corrida estuvo marcada por la variedad de comportamientos y por la falta de entrega de varios ejemplares de Román Sorando.
Curro Díaz dejó desde el recibo capotero su sello de torero clásico y artista ante un primero que salió suelto, pero al que el jienense supo encelar con torería. Ya con la muleta, lo condujo hasta los medios y protagonizó un inicio de faena de gran sabor, desarrollando después una labor plagada de detalles, con especial relevancia por el pitón derecho. El de Villamarta fue acortando progresivamente sus viajes y terminó ofreciendo menos posibilidades, aunque Curro Díaz mantuvo la firmeza y el buen gusto hasta el final. Una estocada puso rúbrica a la faena, premiada con una oreja.
David de Miranda se midió al segundo, un toro de mayor presencia que mostró cierta clase en el recibo capotero, aunque pronto dejó entrever sus dificultades. El onubense tuvo que trabajarlo con suavidad durante los primeros compases de la faena, tratando de ordenar sus arreones y una embestida poco clara. Sobre la mano izquierda, el animal continuó sin terminar de entregarse, punteando los engaños y embistiendo con escasa calidad. Ante la falta de opciones, De Miranda optó por abreviar con buen criterio y entró a matar con habilidad. Palmas.
Marco Pérez dejó ya en el recibo capotero ante el tercero la sensación de encontrarse con un toro de grandes condiciones de Villamarta. El salmantino inició la faena en los medios, donde supo esperarlo y consentir sus embestidas antes de bajar la mano y desplegar un toreo largo, templado y de gran expresión. Al natural alcanzó momentos de mucha emoción, aunque fue sobre la mano derecha donde el toro mostró mayor calidad. Una poderosa serie de circulares terminó de encender los tendidos, completamente entregados a la actuación, hasta que la presidencia concedió el indulto de «Pelón».
Curro Díaz se enfrentó al cuarto, otro ejemplar castaño de Villamarta, de hechuras más terciadas y algo playeras, que salió suelto después de que el jienense dibujara tres buenas verónicas. Inició la faena sentado en el estribo, tratando de prolongar el viaje del animal, aunque este volvió a mostrarse desentendido. Ya en los medios, Curro Díaz tiró de inteligencia, temple y buen gusto para extraer dos series de calidad sobre ambas manos. Cerró con un conjunto de trincherillas de gran torería antes de colocar una estocada en todo lo alto al segundo intento. Ovación.
David de Miranda se midió al quinto, un toro terciado y justo de fuerzas de Román Sorando, al que supo entender desde el inicio. Comenzó de rodillas y firmó buenas tandas por ambos pitones, destacando especialmente una de gran gusto por el derecho. Muy entregado en las cercanías, sufrió un pequeño percance sin consecuencias y cerró con ajustadas manoletinas. El fallo con la espada le privó del premio, aunque fue obligado a saludar una fuerte ovación.
Marcos Pérez se enfrentó al sexto, otro ejemplar de Román Sorando que no terminó de emplearse y fue perdiendo recorrido durante la faena. El diestro dejó un vistoso quite por navarras y trató de sujetar al animal a media altura, probándolo por ambos pitones sin encontrar respuesta suficiente. Los fallos con los aceros y dos descabellos cerraron una actuación saldada con silencio.