Crónicas

El Fandi sale a hombros tras cortar dos orejas y Ferrera pasea otra en una tarde de entrega

El Fandi fue el gran triunfador de la tarde al cortar una oreja de cada uno de sus toros y asegurarse la Puerta Grande, mientras Antonio Ferrera paseó también un trofeo tras una actuación de oficio y personalidad. Manuel Escribano dejó una notable imagen ante un buen tercero y se empleó a fondo frente al complicado sexto, aunque el acero le privó de premio.

Rubén Sánchez

Rubén Sánchez

Coordinador

13 de Septiembre de 2026
El Fandi sale a hombros tras cortar dos orejas y Ferrera pasea otra en una tarde de entrega

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de toros de Murcia
GanaderíaToros de la Palmosilla
FestejoCorrida de juego desigual, con ejemplares de buenas condiciones y movilidad, especialmente segundo, tercero y quinto, frente a otros más exigentes y de menor entrega. El sexto fue áspero y sin clase, mientras el primero mostró viveza pero poca entrega y el cuarto fue perdiendo fuelle durante la faena.

Antonio Ferrera

Vuelta al ruedo tras fuerte petición y Oreja

El Fandi

Oreja y Oreja

Manuel Escribano

Ovación tras aviso y Ovación

Antonio Ferrera, El primero permitió a Antonio Ferrera desarrollar su oficio pese a no terminar de romper hacia delante. Fue un toro que se desplazó con cierta viveza, aunque sin llegar a entregarse, además de cambiar constantemente sus tiempos y mantener la cabeza elevada. Ferrera entendió perfectamente lo que tenía delante y, con inteligencia, colocándose en el sitio adecuado y escondiendo la muleta, consiguió extraerle todo lo que llevaba dentro. Una labor variada, basada en la experiencia y el conocimiento del extremeño. A la hora de matar, la espada quedó defectuosa. Tras la petición de trofeo, el público le premió con una ovación y Ferrera dio la vuelta al ruedo.

El Fandi, El segundo tuvo una embestida con recorrido y buen fondo, condiciones que El Fandi supo aprovechar desde el inicio hasta el final. El granadino se mostró poderoso y entregado en los tres tercios, construyendo una faena de mucho ritmo, con series ligadas y un toreo de carácter vibrante que terminó por conquistar a los tendidos. No se guardó absolutamente nada y se entregó sin reservas. Una estocada puso el broche a la actuación y le permitió pasear una oreja.

Manuel Escribano, El tercero de La Palmosilla fue un ejemplar con buenas condiciones, especialmente por su movilidad, fondo y clase. Manuel Escribano supo leerlo desde el comienzo y planteó una faena de ritmo sostenido, enlazando los pases por ambos pitones con limpieza y continuidad. El sevillano mostró las ideas muy claras y toreó con serenidad, encontrando el sitio y el tempo adecuados para sacar el máximo partido a la embestida. La actuación tuvo contenido y torería, pero el fallo con la espada terminó por dejarle sin recompensa. Ovación tras aviso.

Antonio Ferrera, Se ganó al público desde los primeros compases después de asumir también la suerte de varas y protagonizar posteriormente un quite por navarras. En banderillas compartió protagonismo con el subalterno murciano Pascual Mellinas, antes de brindar la faena a su amigo Rafaelillo, presente en una barrera. El trasteo reunió buena parte del sello más personal de Ferrera: imaginación, explosividad y una puesta en escena cargada de personalidad. El toro comenzó ofreciendo posibilidades, aunque fue perdiendo fuelle conforme avanzaba la faena. El extremeño no dejó que el trasteo decayera y encontró recursos para mantener vivo el interés de los tendidos. Se fue de largo para entrar a matar y, después de dos pinchazos, dejó una estocada que le valió para cortar una oreja.

El Fandi,  El quinto fue territorio de El Fandi, que protagonizó un auténtico espectáculo desde el tercio de banderillas, donde colocó cuatro pares con enorme solvencia y espectacularidad. El toro tuvo prontitud y buen tranco, condiciones que el granadino aprovechó para lanzarse desde el primer muletazo a una faena de máxima entrega, vibrante y de gran impacto en los tendidos. El Fandi se mostró desatado, poniendo todo lo que llevaba dentro y manteniendo la intensidad hasta el final. Una estocada corta puso el broche a la actuación y le permitió cortar una oreja, trofeo que le aseguró la Puerta Grande.

Manuel Escribano, cerró plaza ante un toro sin clase y áspero, que puso a prueba al sevillano y le obligó a tirar de entrega y conocimiento. El diestro apostó en todo momento, tratando de encontrar las pocas opciones que pudiera ofrecer un animal complicado y de escasas virtudes. Escribano hizo un verdadero esfuerzo, dejándolo todo sobre la arena, aunque no estuvo acertado con la espada.

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