David de Miranda, la firmeza como camino hacia un triunfo incontestable
El onubense volvió a firmar una actuación de enorme consistencia, imponiendo su autoridad frente a dos toros de diferente condición y saliendo reforzado gracias a un concepto basado en la entrega, el mando y la verdad.

Rubén Sánchez
Coordinador

David de Miranda construyó su triunfo desde la constancia y la capacidad para adaptarse a las circunstancias de cada toro. No fue una tarde cimentada únicamente en el valor, sino también en la inteligencia para entender dos embestidas completamente distintas y sacar de ambas el máximo rendimiento.
Ante su primero supo mantener la serenidad frente a un animal que nunca terminó de entregarse. Lejos de precipitarse, fue sometiendo la embestida con paciencia hasta acabar imponiendo su criterio, culminando la faena con un arriesgado final entre los pitones que terminó de conquistar al público y le abrió la puerta de la primera oreja.
Pero fue en el quinto donde alcanzó su mayor dimensión. Aprovechó la calidad del toro para firmar un trasteo de gran autoridad, ligando las embestidas con profundidad por el pitón derecho y respondiendo con firmeza cuando el izquierdo exigía mayor compromiso. Las dos orejas obtenidas fueron el premio a una actuación muy completa, en la que David de Miranda confirmó el excelente momento de madurez que atraviesa y su capacidad para convertir el oficio y la entrega en triunfos de auténtico peso.


