Emilio de Justo, oficio y voluntad para sostener una tarde exigente
El extremeño cortó dos orejas en una tarde en la que tuvo que emplearse a fondo ante dos toros de muy distinta condición.

Rubén Sánchez
Coordinador

Emilio de Justo dejó en la plaza una muestra de madurez y capacidad. Ante el primero encontró un toro con ritmo al que supo torear con gusto y profundidad, especialmente por la derecha, mientras que al natural tuvo que trabajar más para alargar las embestidas. La espada redujo el premio a una oreja.
Con el cuarto llegó la dificultad. Un animal deslucido y protestón puso a prueba su paciencia, pero De Justo nunca dejó de buscar soluciones, hasta conseguir arrancarle algún muletazo de mérito. Otra oreja reconoció el esfuerzo de un torero que nunca se entrega ante la adversidad.


