El embrujo de Sanlúcar: el Guadalquivir se desborda en el Coso del Pino
Faena de cante grande de Pablo Aguado, la madurez genial de Talavante y el pundonor indomable de Roca Rey firman una tarde histórica en la Feria de la Manzanilla

Manolo Herrera
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaSanlúcar de Barrameda (Cádiz)
GanaderíaEl Torero
ALEJANDRO TALAVANTE
Silencio y Dos Orejas
ANDRES ROCA REY
Oreja y Dos Orejas
PABLO AGUADO
Dos Orejas y Dos Orejas
Volvía el eco de los grandes días a Sanlúcar de Barrameda. El cartel de «No hay billetes» colgaba de las taquillas del Coso del Pino como un santo y seña de la expectación, una estampa histórica que no se vivía desde la feria de 2022. Tras los acordes rotundos del Himno Nacional, que rompieron el paseíllo con solemnidad, se desató una tarde de emociones fuertes, marcada por el reencuentro con el toreo eterno.
Talavante: del desengaño a la borrachera de toreo
Abrió plaza un astado de Lola Domecq que vino a confirmar ese viejo aforismo taurino de que «Dios dispone y el toro descompone». Alejandro Talavante lo paró con verónicas de pulcra factura, siendo picado por el varilarguero que hacía puerta. Sin embargo, el de "El Torero" se tornó mirón, reservón y cortó las opciones de lucimiento. El extremeño, tirando de oficio y profesionalidad, abrevió con un metraje justo ante la imposibilidad del lucimiento. Tres cuartos de espada y un descabello silenciaron su labor.
La historia cambió por completo en el cuarto, de nombre "Buhonero", un castaño de 532 kilos que a la postre sería premiado con la vuelta al ruedo. Tras un aseado recibo capotero, Talavante descorchó el frasco de las esencias bajo los sones del pasodoble Nerva. Fue una auténtica borrachera de toreo; el coso sanluqueño se inundó de una lidia a cámara lenta. Midiendo los tiempos con tiralíneas y rescatando el añejo concepto del unipase, Alejandro toreó con una profundidad excelsa. Tras una gran estocada, paseó dos orejas de ley.
Roca Rey: el poder de la mente y la distancia corta
Andrés Roca Rey recibió a su primero a la verónica y encendió los tendidos con un vibrante inicio por estatuarios. El astado fue a menos, pero el peruano no se dejó nada en el tintero. Llevó al de Domecq muy tapado, metido en la muleta y cuidando las alturas para exprimir lo poco que guardaba el animal. Tras una estocada certera, paseó el primer trofeo de la tarde.
Inédito con el capote quedó el limeño ante el quinto de la tarde, un toro al que le costaba un mundo pasar. Sin embargo, la muleta del suramericano obra milagros: el animal ganó movilidad y temple en una faena de largo metraje y cuantiosos pases. El idilio con el respetable llegó en el epílogo, cuando Roca Rey se metió en los terrenos de cercanías, pisando los pitones con una quietud asombrosa. Tras una estocada algo tendida y escuchar un aviso, el palco le concedió las dos orejas.
Pablo Aguado: el Guadalquivir desemboca en arte puro
Lo de Pablo Aguado en el tercero fue una apoteosis de la escuela sevillana. El tiempo pareció detenerse cuando el diestro paró a su enemigo a la verónica, sublimando el pitón derecho. Parecía como si el toreo eterno bajara por el Guadalquivir desde Sevilla para desembocar en Bajo de Guía: la hondura, el pellizco de Romero y un cante por bulerías en las muñecas del torero. Fue una obra para soñar de principio a fin, pura verdad rematada con una gran estocada que le valió las dos orejas.
Cerró la tarde Aguado con otra demostración de sabor capotero. Brindó la muerte del sexto a doña Almudena Martínez del Junco, presidenta de la Diputación de Cádiz, para después cuajar una faena de aroma profundo, apta para los paladares más exquisitos. Ni siquiera un tremendo susto enfrió el ánimo del sevillano, que volvió a la cara del toro enrabietado, toreando con el temple infinito de esas muñecas privilegiadas que solo poseen los elegidos. Tras una estocada soberbia, el colofón de un toreo roto se tradujo en otras dos orejas para su esportón.
Ficha del festejo
Plaza de Toros de Sanlúcar de Barrameda (Coso del Pino). Festejo de la Feria de La Manzanilla. Lleno de «No hay billetes» (histórico desde 2022).
Ganadería: Toros de Lola Domecq (“El Torero”), de juego desigual. Destacó el 4º, Nº 26, "Buhonero", castaño, nacido en 02/22, con 532 kg, premiado con la vuelta al ruedo.
Alejandro Talavante: Silencio y Dos orejas.
Andrés Roca Rey: Oreja y Dos orejas tras aviso.
Pablo Aguado: Dos orejas y Dos orejas.
Incidencias: Antes de arrancar el paseíllo sonó el Himno Nacional de España. Los tres espadas salieron a hombros.











































