Opinión

El Puerto de Santa María: El templo donde el verano se escribe con 'M'

El titular absoluto de este agosto en la Bahía tiene nombre, apellido y un cigarro en los labios: Morante de la Puebla. Cuatro tardes.

Manolo Herrera

Manolo Herrera

Redactor

6 de Junio de 2026
El Puerto de Santa María: El templo donde el verano se escribe con 'M'
Foto: Hector Rey
Decía el inolvidable Joselito "El Gallo" que quien no ha visto toros en El Puerto, no sabe lo que es un día de toros. Esa máxima, grabada a fuego en las entrañas de la Real Plaza portuense, cobra un sentido monumental de cara a este verano de 2026. La empresa Circuitos Taurinos, comandada por Carlos Zúñiga, ha plantado sobre la mesa un abono que no es solo una feria de relumbrón; es una declaración de intenciones, un órdago a la grande y, sobre todo, un monumento a la historia viva del toreo.
El titular absoluto de este agosto en la Bahía tiene nombre, apellido y un cigarro en los labios: Morante de la Puebla. Cuatro tardes. Cuatro comparecencias en un hecho sin precedentes que convierte el abono en una auténtica "Morantina" estival. El genio cigarrero, eje y motor de la Fiesta, asume la responsabilidad de ser la columna vertebral de una temporada donde su arte se medirá a todas las expresiones posibles del toreo contemporáneo. Se las verá con el aroma clásico de Juan Ortega y el temple de Talavante, con el volcán arrollador de Roca Rey y el empaque sevillano de Pablo Aguado, con la madurez de Manzanares, y cerrará cuentas con la frescura triunfadora de Borja Jiménez y David de Miranda. Morante no viene a pasar el verano a El Puerto; viene a dictar cátedra en su plaza fetiche.
Pero reducir el impacto de estos carteles a la majestuosidad de Morante sería injusto con el resto de la arquitectura del ciclo. Hay un equilibrio inteligente que dignifica el abono. Zúñiga ha sabido escuchar el latido de la tierra dándole sitio al torero local Daniel Crespo, y abriendo el grifo del futuro con una novillada con picadores de ocho novillos. El Puerto cuida a sus cachorros: ver a Víctor Barroso y Gonzalo Capdevila medirse en su plaza con el debutante Antonio Santana y Samuel Castrejón es el mejor síntoma de que la plaza no solo vive de la nostalgia, sino de la esperanza. Y todo ello prologado, como debe ser, por el fomento de la base en esas dos clases prácticas que garantizan que el relevo generacional siga teniendo un capote en las manos.
Tampoco se ha descuidado el centenario idilio de esta tierra con el toreo a caballo. El homenaje a Don Álvaro Domecq Romero, en una noche que promete ser mágica bajo la luna portuense, reúne a la cumbre del rejoneo con Diego Ventura a la cabeza, flanqueado por la maestría lusa y española.
La empresa ha cumplido con nota alta, devolviéndole a la Plaza Real el estatus de epicentro taurino de la temporada veraniega. Los trenes del arte, el valor y la expectación ya tienen destino fijado. Ahora la pelota queda en el tejado de los profesionales y de la bravura de los toros reseñados. El Puerto de Santa María está listo para abrir sus puertas de par en par. Que Dios reparta suerte, porque el arte ya está asegurado.
PINCHA AQUÍ PARA VER CARTELES
PINCHA AQUÍ PARA VER CLASES PRATICAS

Más noticias de Opinión