Fernando Adrián a hombros en Madrid al cortar una oreja a cada toro, Urdiales y Fortes cumbre al natural
El primero, “Buscón”, correspondió a
Diego Urdiales. Un toro serio y ofensivo, aunque de embestida deslucida y siempre a media altura. Nunca terminó de entregarse ni de humillar, manteniendo un comportamiento áspero y sin fondo. Urdiales intentó construir una faena basada en el temple y la colocación, pero el animal no permitió demasiadas opciones. Mató de estocada desprendida y fue
silenciado tras una labor digna.
El segundo, “Dardillo”, fue para Fortes y protagonizó uno de los momentos dramáticos de la tarde al prender con violencia al malagueño hasta en dos ocasiones. El toro, muy serio y de comportamiento peligroso por el pitón izquierdo, exigió muchísimo desde el inicio. Fortes mostró un valor seco y una enorme capacidad de aguante, planteando una faena de mérito ante un enemigo complicado y siempre incierto. El viento tampoco ayudó. Cerró su actuación de estocada desprendida tras una labor de enorme compromiso. Ovación.
Fernando Adrián recibió al tercero, “Encarcelado”, un toro con movilidad y emoción, aunque sin entrega clara. El madrileño estuvo muy firme durante toda la faena, especialmente en los momentos en los que el animal se vencía por dentro y buscaba el cuerpo. Parte del público conectó con el movimiento del toro, mientras otra parte reclamaba mayor profundidad en el trazo. Adrián apostó por la exposición y terminó de meterse a la plaza con unas bernardinas muy ajustadas. La estocada surtió efecto tras aviso y paseó una oreja.
El cuarto, “Batallador”, volvió a dejar a Diego Urdiales sin apenas posibilidades reales de lucimiento. El animal salió descoordinado, sin apoyar bien los cuartos traseros y desplazándose constantemente sobre las manos. El riojano apostó por el temple y el toreo clásico, especialmente al natural, donde dejó los momentos más limpios y toreros de su actuación. Todo tuvo que hacerse con paciencia y de uno en uno ante un toro sin entrega ni ritmo. Tras la estocada hubo petición minoritaria y el torero saludó una ovación.
El momento más rotundo del festejo llegó con el quinto, “Vivaracho”, también para Fortes. Más reunido y con mayor transmisión que sus hermanos, el toro permitió el toreo más profundo de la tarde. Aunque acusó cierta falta de fuerza y perdió las manos en algunos momentos, tuvo prontitud y codicia en las arrancadas. Fortes entendió pronto que la clave estaba en no ligar en exceso y convertir cada muletazo en un inicio nuevo. Ahí apareció una gran faena, especialmente al natural, donde el malagueño adelantó la suerte con enorme pureza y naturalidad. Hubo muletazos de gran emoción y mucha verdad que llegaron con fuerza a los tendidos. Una estocada de rápido efecto rubricó una actuación importante premiada con una oreja.
Cerró la tarde “Herrrerillo”, un toro serio y de mucho peligro desde su aparición. Arrolló a Fernando Adrián en los primeros compases y mostró comportamiento manso en varas, buscando siempre el pecho del caballo. En banderillas dejó el momento más dramático del festejo con la gravísima cogida de Curro Javier, que tuvo que ser evacuado a la enfermería. Con la muleta, Adrián firmó una faena de enorme exposición, siempre en paralelo y en terrenos comprometidos, imponiendo su firmeza a una embestida corta y exigente. La última serie, en querencia y entre los pitones, puso al público en pie. Estocada tras aviso y oreja, logrando su cuarta Puerta Grande.
Fotos: Plaza 1.