Crónicas

Miguel Ángel Perera y Borja Jiménez, sueñan el toreo en Osuna con una gran corrida de Julio de La Puerta

La corrida de Julio de la Puerta dejó una tarde de gran contenido ganadero y artístico en el Coso de San Arcadio, con un encierro de sobresaliente juego que permitió el lucimiento de una terna entregada y en plenitud. Miguel Ángel Perera y Borja Jiménez firmaron las actuaciones más rotundas del festejo, abriendo la ‘Puerta Grande’ tras faenas de hondura, mando y clasicismo ante un lote de enorme calidad y transmisión, mientras que el joven Marco Pérez volvió a dejar constancia de su personalidad y madurez torera en dos labores de notable criterio y excelente concepto. La bravura, clase y duración de toros como “Rezador”, “Mareoso” o el extraordinario quinto “Carpetero”, premiado con la vuelta al ruedo en medio de una fuerte petición de indulto, elevaron una tarde de alta dimensión taurina que hizo vibrar a los tendidos de principio a fin.

Manolo Herrera

Manolo Herrera

Redactor

16 de Mayo de 2026
Miguel Ángel Perera y Borja Jiménez, sueñan el toreo en Osuna con una gran corrida de Julio de La Puerta

Ficha del Festejo

PlazaOsuna
GanaderíaToros de Julio de la Puerta

MIGUEL ÁNGEL PERERA

Oreja y Dos Orejas.

BORJA JIMÉNEZ

Dos orejas y Dos orejas con fuerte petición de rabo.

MARCO PÉREZ

Ovación y Orejas tras aviso.

El burraco que abrió plaza y, a la postre, resultó un toro extraordinario: obediente, con clase, entrega y duración hasta el final. Un material de enorme calidad que Miguel Ángel Perera aprovechó de principio a fin para construir una faena muy sentida, ligada y templada por ambos pitones, donde la profundidad del trazo y el toreo clásico se hicieron presentes. Antes, Miguel Ángel había saludado con varias verónicas muy sentidas, con el capote abierto y jugando con gran suavidad los brazos, rematando con una media de gran expresión que refrendó su buen estilo capotero. Tras el quite, una vara en su justa medida cumplimentó el tercio de varas con acierto por parte del piquero. Ovación para el toro en el arrastre e incluso algunos leves sones de petición de indulto. Oreja de peso para Perera tras pinchazo.
Miguel Ángel Perera firmó una actuación de gran peso artístico en el Coso de San Arcadio en el cuarto. El saludo capotero estuvo marcado más por la eficacia que por el lucimiento, condicionado por la embestida áspera y poco entregada del animal, además de las molestias del viento, protagonista incómodo durante buena parte de la lidia. El tercio de varas se cumplimentó sin excesos y, posteriormente, el diestro extremeño brindó la faena a los ganaderos. Ya con la muleta, Perera impuso mando, temple y profundidad ante un toro que, pese a no derrochar excesiva clase, nunca dejó de buscar el engaño. El extremeño logró someterlo en series largas y ligadas, llevando muy cosida la embestida y arrastrando la muleta con suavidad sobre el amarillo albero. La faena fue creciendo en intensidad y hondura gracias a un toreo clásico, exquisito y perfectamente templado, que terminó por conquistar a los tendidos del coso. La conexión entre toro y torero alcanzó momentos de notable emoción, con un “Islero” que repitió una y otra vez en la pañosa, permitiendo a Perera construir una obra maciza y de gran dimensión artística. Una estocada efectiva rubricó la actuación y puso en sus manos las dos orejas.
El segundo de la tarde, un toro de condición muy similar al primero, aunque con un punto más de transmisión. Un ejemplar con clase y movilidad que permitió el lucimiento de Borja Jiménez, quien firmó una faena de altos vuelos. El diestro de Espartinas cuajó al toro por ambos pitones, bajándole siempre la mano y toreando con profundidad, ajuste y ligazón. La obra, de amplio espectro y gran rotundidad, tuvo momentos de gran intensidad, haciendo crujir al animal en series templadas y mandonas que conectaron con fuerza con los tendidos. Antes, Borja ya había dejado constancia de su buen concepto capotero en un recibo a la verónica de notable nivel, echando la pierna adelante y ganando terreno en cada lance con gran personalidad. El toro, además, acudió con entrega al caballo y fue bien administrado en el tercio de varas. La faena culminó con más de media espada en buen sitio ante un toro que nunca dejó de embestir con clase, rubricando así una actuación de gran dimensión de Borja Jiménez. Dos orejas.
El quinto “Carpetero”, número 18, de Julio de la Puerta, fue el gran protagonista del cuarto turno de la tarde junto a Borja Jiménez, en una faena de enorme calado que hizo estremecer los tendidos del centenario coso. El sevillano recibió al astado con un saludo variado y de gran expresión, combinando chicuelinas, verónicas templadas y una larga a una mano de impecable ejecución que ya encendió al público desde los primeros compases. El toro, muy bien administrado en el caballo pese a empujar con los riñones en el peto, llegó al último tercio con plenitud de facultades. Cumplió en varas y apretó con fuerza a los banderilleros, dejando claro desde el inicio que tenía transmisión y fondo. Durante la faena de muleta amagó en varias ocasiones con rajarse, incluso acusando el esfuerzo físicamente, pero siempre regresó con codicia y humillación tras el engaño, queriendo coger la muleta por abajo. Borja Jiménez entendió a la perfección las condiciones de “Carpetero” y construyó una obra rotunda, de mando, ligazón y profundidad. Sobre la diestra logró series interminables de nueve y diez muletazos, tapando siempre la salida del animal y llevando la embestida muy cosida a la panza de la muleta, con el estaquillador rozando el albero. Cada tanda hacía rugir los tendidos y crujir los cimientos de la plaza. Pero fue al natural donde la faena alcanzó cotas superiores. El toro colocó la cara con entrega y prontitud, persiguiendo los vuelos de una muleta poderosa, pura y clásica. Allí, el sevillano se rompió la cintura y toreó con extraordinaria verdad y profundidad, firmando los pasajes de mayor dimensión artística de la tarde. A esas alturas, el público pidió con fuerza el indulto para un toro que terminó siendo premiado con la vuelta al ruedo tras una actuación sobresaliente. La petición de rabo para el torero fue un clamor unánime en los tendidos, aunque el presidente, de forma muy discutida por la afición, limitó el premio a las dos orejas.
Al tercero para Marco Pérez lo recibió con una larga cambiada en el tercio y un templado ramillete de verónicas, luciendo el buen son inicial del astado en el capote. El tercio de varas se consumó sin excesos ni castigo innecesario. Ya en la muleta, el tercero amagó en varias ocasiones con desentenderse de la pelea, aunque siempre regresó a los cites sinceros del joven salmantino. Pérez entendió pronto las condiciones de su oponente y construyó una labor basada en las alturas, las distancias y las inercias, administrando los tiempos con inteligencia para no agotar la embestida del toro. La faena tuvo expresión y criterio por ambos pitones, sobresaliendo especialmente el toreo al natural, donde logró llevar la embestida cosida a la cadera con trazo largo y sentido. Hubo más pausas entre tandas debido al comportamiento cambiante del animal, al que no convenía exigirle en exceso para evitar que se viniera abajo antes de tiempo. La obra, bien estructurada y de notable madurez técnica, perdió mayor premio con la espada tras un pinchazo previo a la estocada definitiva. Ovación con saludos.
En el sexto Marco Pérez firmó una actuación de notable calado artístico frente a “Riguroso”, número 37, de la ganadería de Julio de la Puerta, en una labor marcada por la inteligencia, el temple y la personalidad. El astado fue recibido con un variado saludo capotero en el que destacaron varias tijerillas ejecutadas con gusto y originalidad por parte del joven espada. El astado, que se aquerenció en los primeros tercios, fue administrado con acierto en el caballo, recibiendo un castigo medido. En banderillas apretó con fuerza a la cuadrilla, dejando incluso un momento de tensión cuando José Antonio Prestel sufrió un susto al saltar el burladero. Ya con la muleta, Marco Pérez desarrolló un trasteo pulcro y de gran oficio, cimentado sobre una sólida técnica y una lectura precisa de las condiciones del novillo. La faena fue creciendo en intensidad a medida que el torero logró someter la movilidad y nobleza del animal, siempre obediente a los toques. Hubo pasajes estimables por ambos pitones, destacando un toreo vertical, de buen gusto y muñecas templadas, que conectó con los tendidos. La espada empañó parcialmente el conjunto tras un pinchazo previo a la estocada definitiva, aunque el palco concedió una oreja después de sonar un aviso, premiando así una actuación de evidente madurez y firme proyección.
FICHA DEL FESTEJO
Sábado 16 de mayo de 2026
Plaza de Toros de Osuna, Coso de San Arcadio (Sevilla)
Primer festejo de la Feria de Mayo
Corrida de Toros.
Toros de Julio de la Puerta, de excelente presentación y de gran juego. Un encierro de sobresaliente juego que permitió el lucimiento de una terna entregada y en plenitud. Sobresalió el 5º “Carpetero”, Nº 18, premiado con la vuelta al ruedo en medio de una fuerte petición de indulto.
MIGUEL ÁNGEL PERERA; Oreja y Dos Orejas.
BORJA JIMÉNEZ; Dos orejas y Dos orejas con fuerte petición de rabo.
MARCO PÉREZ; Ovación y Orejas tras aviso.
Cuadrillas: Saludaron montera en mano tras grandes pares al primero, Daniel Duarte y Vicente Herrera.
Fotos: Eduardo Porcuna

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