Ginés Marín y Aarón Palacio tocan pelo en una desigual corrida de La Quinta en Castellón
La corrida de la Ganadería La Quinta en la Plaza de Toros de Castellón dejó momentos destacados de Ginés Marín y Aarón Palacio, que lograron cortar una oreja cada uno en una tarde marcada por la nobleza pero también por la falta de fuerza de varios astados. Javier Zulueta, por su parte, no tuvo opciones con el lote más deslucido del festejo.
Rubén Sánchez
Coordinador

Ficha del Festejo
Gines Marín
Ovación y Oreja
Aaron Palacios
Ovación y Oreja
Javier Zulueta
Silencio y Silencio
El primer toro de Aarón Palacio salió con galope y entrega, permitiendo lucimiento a la verónica. Tras una buena actuación de su cuadrilla en banderillas, el aragonés brindó al público y construyó una faena basada en el pitón derecho, con muletazos precisos que conectaron con los tendidos. Un susto sin consecuencias precedió a la estocada final, siendo premiado con ovación.
Ante su primer toro, Javier Zulueta dejó un saludo capotero templado, aunque el animal evidenció pronto falta de fuerza. El sevillano intentó cuidarlo con una faena por abajo y administrando las embestidas, pero las continuas pérdidas de manos del toro condicionaron la labor. Tras dos pinchazos y una estocada, recibió ovación.
El segundo toro de Ginés Marín fue el más destacado de su lote. Aunque justo de fuerza, el animal humilló con mayor clase, lo que permitió al extremeño construir una faena de mayor peso y ligazón que caló en el público. Tras pinchar en el primer intento, una estocada efectiva le valió una oreja, la primera de la tarde.
El quinto, segundo de Aarón Palacio, permitió también momentos lucidos desde el capote, con lances incluso de rodillas. El toro tuvo una embestida sencilla y algo alta, pero el torero supo aprovechar el pitón izquierdo para dejar naturales de calidad. Tras otra voltereta sin consecuencias, una estocada tendida pero eficaz le permitió cortar una oreja tras aviso.
Cerró la tarde el segundo toro de Javier Zulueta, un animal muy justo de fuerzas que perdió las manos en varias ocasiones y fue claramente a menos durante la lidia. Sin opciones de lucimiento, el sevillano poco pudo hacer ante un toro apagado desde el inicio de la faena, el público guardó silencio.








