Crónicas

Guillermo Hermoso conquista Santander con una tarde de autoridad y temple a caballo

La corrida de rejones de la Feria de Santiago 2026 encontró en Guillermo Hermoso de Mendoza a un vencedor incontestable. El navarro firmó una tarde de gran dimensión artística y técnica, cuajando dos faenas de distinto concepto pero idéntica eficacia, que terminaron por poner en pie a la plaza de Cuatro Caminos. Andy Cartagena volvió a demostrar su veteranía y Lea Vicens dejó momentos de gran pureza frente a una corrida de Benítez Cubero-Pallarés de comportamiento irregular.

Ana Teresa Ramos

Ana Teresa Ramos

Redactor

20 de Julio de 2026
Guillermo Hermoso conquista Santander con una tarde de autoridad y temple a caballo

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de Toros de Cuatro Caminos (Santander)
GanaderíaBenítez Cubero – Pallarés
FestejoPlaza de Toros de Cuatro Caminos. Corrida de rejones. Tres cuartos de entrada en tarde agradable. Se lidiaron seis toros de Benítez Cubero-Pallarés, bien presentados, de juego desigual. Destacaron cuarto y sexto por su movilidad y clase. Andy Cartagena: ovación y oreja. Lea Vicens: silencio tras aviso y oreja. Guillermo Hermoso de Mendoza: dos orejas y dos orejas y rabo. Incidencias: el público obligó a saludar a Guillermo Hermoso de Mendoza al finalizar el paseíllo y lo sacó a hombros por la Puerta Grande.
Santander volvió a responder al reclamo del rejoneo con una magnífica entrada en los tendidos y un ambiente de gran expectación desde el paseíllo. La corrida presentó una lámina impecable y un encierro serio, aunque el comportamiento de los toros fue desigual, obligando a los jinetes a sacar lo mejor de su repertorio para mantener el interés del festejo.

Andy Cartagena abrió plaza con solvencia. Su primero tuvo escasa entrega, pero el alicantino compensó la falta de transmisión con una doma precisa y una colocación perfecta. Clavó con limpieza y dejó banderillas de mérito antes de cerrar una actuación saludada con una fuerte ovación. Frente al cuarto encontró mayores posibilidades y construyó una labor más completa, luciendo la reunión y la espectacularidad que siempre caracterizan su concepto. El palco concedió una oreja tras una eficaz muerte.

Lea Vicens se encontró con el lote menos propicio. Su primer toro apenas permitió el lucimiento y la amazona francesa apostó por el temple y la suavidad, intentando alargar las embestidas sin terminar de romper la faena. El silencio fue un castigo excesivo para una labor muy digna. Todo cambió en el quinto, un toro con mayor movilidad que permitió a Vicens expresar su elegancia. Las banderillas al quiebro levantaron los aplausos del tendido y una certera suerte final le abrió la puerta de una merecida oreja.

La gran historia de la tarde la escribió Guillermo Hermoso de Mendoza. En su primero firmó una obra de gran calado, alternando emoción y clasicismo con una doma extraordinaria. Cada reunión fue un alarde de precisión y los embroques llegaron muy de frente, provocando continuas ovaciones. El público pidió con fuerza las dos orejas tras una actuación rotunda.

Pero aún quedaba lo mejor. El sexto reunió movilidad, transmisión y nobleza, condiciones que el navarro aprovechó para ofrecer una exhibición de madurez. Los cambios de ritmo, las piruetas medidas y la perfecta conexión entre caballo y toro mantuvieron a la plaza entregada de principio a fin. La colocación de los rejones de castigo, las banderillas cortas y un rejonazo de rápida eficacia culminaron una obra de máximo nivel. El presidente concedió dos orejas y rabo entre una clamorosa petición del público.

Santander despidió así una brillante jornada de rejones con la sensación de haber asistido a la confirmación del extraordinario momento que atraviesa Guillermo Hermoso de Mendoza. Una tarde de triunfo grande, de emoción y de excelente doma que volvió a reivindicar el lugar del rejoneo dentro de una Feria de Santiago que arrancó con el listón muy alto.

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