Crónicas

La presidencia, ultimo bastión del rigor en la Plaza de toros de Valencia

Un Roca Rey entregado y un Talavante inspirado tocan pelo en la floja corrida de Juan Pedro Domecq en la segunda tarde del abono estival valenciano.

16 de Julio de 2026
La presidencia, ultimo bastión del rigor en la Plaza de toros de Valencia
Roca Rey esta tarde en Valencia Foto: Espacios Nautalia

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de toros de Valencia
GanaderíaToros de Juan Pedro Domecq
FestejoToros de Juan Pedro Domecq correctamente presentados, flojos con poca fuerza y transmisión en lineas generales.

José María Manzanares

Palmas y silencio

Talavante

Orejas y ovación

Roca Rey

Ovación y oreja

Regresaba Roca Rey a Valencia en julio en el cartel que más expectación había levantado en taquilla, tras su buen paso por la Feria de Fallas. En esta ocasión se daba cita para estoquear a los toros de Juan Pedro Domecq. Le acompañaban en el cartel los ya veteranos Manzanares y el extremeño Talavante en una terna con más de medio siglo de alternativa combinada.

Roca Rey llegó a Valencia en una tarde donde no se le pudo reprochar falta de compromiso; sí que su apuesta se sustentó más en el arrojo que en el toreo entendido como arte.

Ante su segundo, que cerraba la tarde, firmó una actuación donde el toreo fundamental fue accesorio y el accesorio, fundamental. Estatutarios seguidos de un cambiado por la espalda sembraron el preludio de una actuación muy jaleada. Dos exigentes tandas por la derecha acabaron con la escasa fuerza que tenía el astado. La faena transitó por el terreno del arrimón ante un toro ya moribundo, incapaz de ofrecer cualquier tipo de emoción. Una buena estocada de efecto fulminante pasaportó al burel hacia el desolladero mientras la plaza se sumía en una enorme petición. Finalmente, y de manera acertada a mi modo de ver, la presidenta doña Pilar Bojó, en conformidad con el reglamento, otorgó una sola oreja al diestro peruano, que en señal de protesta dio dos vueltas al ruedo.

En su primero planteó una faena similar ante otro toro falto de fuerza y casta. Hubo petición de oreja que no llegó a ser mayoritaria y saludó una ovación.

Con buen ambiente llegaba Talavante a Valencia, un torero conocido por la afición con cinco tardes anunciadas en los últimos dos años en esta plaza. En su tercera comparecencia en la temporada valenciana, en esta ocasión con los de Juan Pedro, estuvo muy torero.

En su primero firmó una faena inteligente y de torero maduro, sabiendo cómo y dónde colocarse para robarle las embestidas a un toro reservado al que había que plantear muy bien la faena. Mató de una estocada que le valió para cortar una oreja de poco peso.

En su segundo toro y con la puerta grande entreabierta lo recibió con faroles muy jaleados. Inició su faena por estatuarios. Realizó otra faena inteligente, quizá alargando en exceso lo que desembocó en una mayor dificultad a la hora de entrar a matar. Ovación con saludos.

De Manzanares nada destacable que contar. Estuvo, pero no estuvo. Sin ganas, vacío de ideas ante sus dos toros. Ni tan siquiera al matar, gran sello de identidad, pudo realizar correctamente la suerte suprema. Algo sobre lo que deberían reflexionar tanto él como la empresa de cara a futuros contratos el año que viene.

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