Luis Pasero corta una oreja y Tomás González deja lo más destacado sin espada en Pedrajas de San Esteban

Javier Holgado
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaPedrajas de San Esteban
GanaderíaBuenavista
FestejoEntrada: Media plaza
Novillos de Buenavista de buena presentación y juego variado.
Luis Pasero
ovación y oreja.
Antonio Jiménez
ovación y vuelta al ruedo
Tomás González
fuerte ovación y fuerte ovación
Primer novillo: Luis Pasero, ovación.
Luis Pasero se mostró muy firme ante un gran novillo, al que supo aprovechar con una actuación asentada y de mucha disposición. El novillero dejó buenos pasajes, pero el fallo con la espada terminó por echar por tierra la posibilidad de un premio mayor. Ovación.
Segundo novillo: Antonio Jiménez, ovación.
Antonio Jiménez se encontró con un novillo muy parado, frente al que tuvo que tirar de disposición y paciencia. El novillero consiguió extraer buenos momentos por ambos pitones y mantuvo siempre una actitud decidida. Culminó su labor de una buena estocada. Ovación.
Tercer novillo: Tomás González, fuerte ovación.
El novillero turolense estuvo muy dispuesto y toreó con verdad y pureza, mostrando una actitud firme durante toda la faena. Su labor tuvo mérito y contenido, aunque el desacierto con los aceros le privó de cortar las orejas. Fuerte ovación.
Cuarto novillo: Luis Pasero, oreja.
Pasero volvió a demostrar firmeza ante un novillo que acusó una notable falta de fuerza. El novillero supo medir las exigencias y sacar partido de sus posibilidades. Tras una faena de entrega, necesitó un segundo intento con la espada para pasaportarlo. Cortó una oreja.
Quinto novillo: Antonio Jiménez, vuelta al ruedo.
Antonio Jiménez repitió su actuación firme ante un novillo que fue perdiendo fuelle a medida que avanzaba la faena. El novillero volvió a mostrarse dispuesto y buscó el triunfo hasta el final, pero la espada volvió a jugar en su contra. Dio la vuelta al ruedo.
Sexto novillo: Tomás González, fuerte ovación.
Tomás González cerró la tarde con mucha firmeza frente a un novillo complicado, con muchas teclas y muy mirón. El turolense afrontó la faena con entrega y determinación, sin volver la cara en ningún momento. Mató de una buena estocada, aunque el animal tardó en doblar. Fuerte ovación.


