Crónicas

Un Luque imparable corta dos orejas mientras que la presidencia le niega la puerta grande en la última de Bilbao

Javier Holgado

Javier Holgado

Redactor

29 de Agosto de 2026
Un Luque imparable corta dos orejas mientras que la presidencia le niega la puerta grande en la última de Bilbao

Ficha del Festejo

PlazaVista Alegre
GanaderíaGarcigrande
FestejoEl encierro de Garcigrande fue desigual de comportamiento, con varios toros que mostraron nobleza y calidad, aunque condicionado por la falta de fuerza y la mansedumbre de algunos ejemplares. El primero fue noble y con buen embroque, pero perdió brío por el castigo y tuvo poco recorrido; el segundo fue manso, querencioso y con categoría, especialmente por el pitón derecho; el tercero fue muy flojo y descoordinado, siendo devuelto; el tercero bis resultó serio, con ritmo, poder y categoría en el embroque, aunque de embestida larga y más clara por el derecho; el cuarto fue noble pero muy castigado y sin fuerzas, completamente venido a menos; el quinto destacó por su entrega, flexibilidad, calidad y capacidad de humillar, aunque terminó viniéndose abajo; y el sexto fue manso, áspero, sin clase y con genio, buscando finalmente las tablas. En conjunto, una corrida de juego variado, con calidad en algunos toros pero marcada por la falta de fuerzas y la mansedumbre de otros.

Morante de La Puebla

ovación y división de opiniones.

Daniel Luque

oreja y oreja con petición de la segunda y dos vueltas al ruedo.

Borja Jiménez

ovación y ovación.

Primer toro: ‘Colorista’, nº 42, negro listón, 547 kilos — Morante de la Puebla: ovación.

Armónico, serio y bien colocado de pitones, el primero tuvo buenas hechuras, aunque algo alto. Apretó hacia dentro en el capote de Morante, impidiendo el lucimiento. Se dejó pegar a media altura en los dos primeros encuentros con el caballo, aunque recibió un castigo importante y el picador llegó a taparle la salida. La lidia tuvo cierto desorden y el toro mostró buen embroque, pero poca fijeza. Llegó a recibir otros dos puyazos después de haberse cambiado el tercio, provocando las protestas del público.

En la muleta, el de Garcigrande mostró nobleza y un buen embroque, aunque acusó el castigo recibido. Respondió mejor cuando Morante lo citaba y soltaba la embestida sin aprovechar las inercias. El sevillano tuvo que perder pasos cuando el toro se quedaba abajo y acortaba el recorrido. Cuando consiguió que embistiera de uno en uno llegó una serie al natural extraordinaria, de trazo curvo, enorme ajuste y mucho temple, que hizo rugir a Bilbao. El arrebato continuó por el pitón derecho, donde dejó otra tanda con mucha personalidad. Un pinchazo previo a una estocada desprendida dejó el premio en una ovación.

Segundo toro: ‘Exaltado’, nº 57, castaño listón bragado meano bocidorado, 556 kilos — Daniel Luque: oreja.

De buenas hechuras, corto de manos, con cuello y bien rematado, el segundo tuvo buena disposición en el capote de Daniel Luque. Recibió un castigo medido en varas y protagonizó un quite por chicuelinas de Borja Jiménez, al que respondió Luque por delantales. El toro manseó y el tercio de banderillas se alargó más de lo debido.

Luque tuvo que desarrollar la faena en los terrenos del sol, aprovechando la querencia del animal. El de Garcigrande fue manso, pero tuvo categoría al embestir con el pitón de dentro. El sevillano planteó una faena de dominio y poder, dejando siempre la muleta en la cara para mantener el celo del toro. Los mejores pasajes llegaron con la mano derecha, llevando la muleta montada y ganando terreno antes de rematar cada muletazo. La cercanía y el dominio de Luque terminaron por levantar al público. Una estocada fulminante hizo doblar al toro sin necesidad de puntilla. Oreja.

Tercer toro: ‘Juerguista’, nº 60, negro, 542 kilos — Borja Jiménez: toro devuelto.

De menor expresión y falto de remate por los cuartos traseros, el tercero fue protestado desde su salida. Ofensivo por delante y astifino, destacaba por un pitón derecho muy desarrollado. Borja Jiménez comenzó a torearlo a la verónica, pero el animal perdió las manos en varias ocasiones, aumentando las protestas de los tendidos. Salió del caballo con los dos pitones partidos y la presidencia decidió devolverlo.

Tercer toro bis: ‘Prudente’, nº 17, colorado bragado meano bociclaro ojo de perdiz, 549 kilos — Borja Jiménez: ovación.

El sobrero, anunciado inicialmente como sexto, fue un toro feo de hechuras, alto, estrecho y cornipaso. Borja Jiménez lo recibió con solvencia a la verónica y el animal mostró ritmo en sus embestidas. Se dejó pegar en los dos encuentros con el caballo y después puso en serios apuros a los banderilleros, que tuvieron que colocar los rehiletes de uno en uno. Apretó con fuerza hacia las tablas.

Ya con la muleta, el cinqueño mostró una embestida propia de un toro con edad y mucha categoría en el embroque, buscando la muleta con el pitón de dentro. Sin embargo, tendía a embestir más sobre las manos que sobre los cuartos traseros y su gran longitud hacía que los muletazos en línea curva resultaran algo atropellados. Borja encontró mayor claridad cuando dejaba espacio entre los pases, especialmente por el pitón derecho, donde llegaron los mejores momentos y sonó la música. Faltó mayor rotundidad en el desplazamiento del animal. Pinchazo y estocada contraria. Ovación.

Cuarto toro: ‘Fandandguillo’, nº 105, negro chorreado en morcillo listón, 568 kilos — Morante de la Puebla: silencio.

De mayor expresión y cuajo que sus hermanos, aunque acapachado, corto de manos y con cuello, el cuarto no tuvo una embestida franca de salida y no permitió el lucimiento de Morante. Recibió dos puyazos fuertes y traseros, cuyo excesivo castigo provocó las protestas de los tendidos.

El toro llegó a la muleta muy castigado y completamente afligido. A pesar de conservar nobleza y buena intención, no tuvo fuerzas para sostener una faena. Totalmente venido a menos, Morante decidió abreviar y se marchó a por la espada. Hábil con el acero al segundo intento. Silencio.

Quinto toro: ‘Coraje’, nº 7, negro, 535 kilos — Daniel Luque: oreja con fuerte petición de la segunda y dos vueltas al ruedo.

Alto, suelto de carnes y justo de remate y expresión, el quinto tampoco convenció inicialmente a los tendidos. Le costó humillar en el capote de Daniel Luque y cuando intentaba emplearse acusaba su falta de poder. Sin embargo, dejó una excelente impresión en el caballo, arrancándose con prontitud y empujando con la cara abajo.

Luque comenzó a pies juntos y abrió posteriormente el compás para sacar al toro hacia el tercio. El de Garcigrande embistió con el pitón de dentro y mostró una gran flexibilidad, entregándose especialmente cuando el toreo se hacía sin inercias. El sevillano aprovechó alrededor de veinte arrancadas de gran importancia en una faena de mucho mando y mano baja, llevando siempre muy sometida la embestida. La muleta arrastrada por la arena presidió prácticamente todos los embroques. Bilbao se entregó después de cada tanda, aunque el toro terminó perdiendo fuelle. Luque midió perfectamente la faena y dejó una estocada ligeramente desprendida pero eficaz. La petición de las dos orejas fue muy fuerte, aunque el presidente concedió solamente una. Luque dio dos vueltas al ruedo entre gritos de «¡Torero, torero!» y una fuerte bronca al palco.

Sexto toro: ‘Visigodo’, nº 21, negro listón, 532 kilos — Borja Jiménez: ovación.

Sobrero de hechuras bastas, amplio de sienes y con poco cuello, el sexto no se entregó en el capote de Borja Jiménez y mostró una embestida anodina. Tampoco quiso emplearse en el caballo y salió suelto del segundo encuentro.

Con la muleta desarrolló una embestida con mucho genio, sin clase y con tendencia a derrotar al final de los muletazos. Borja Jiménez tuvo mucho mérito al imponerse a las complicadas condiciones del animal a base de exposición y de aguantar mucho en los embroques. Dos tandas por el pitón derecho, ganando un paso para buscar el pitón contrario, conectaron con fuerza con los tendidos. El esfuerzo y la exigencia terminaron pasando factura al toro, que se rajó y buscó las tablas. En esos terrenos se defendió y dejó de pasar. Borja dejó una estocada casi entera en buen sitio. Ovación.

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