Crónicas

Marcos Linares y David Gil salen a hombros en una tarde marcada por la desigualdad del ganado

Marcos Linares desorejó al tercero y David Gil paseó una oreja de cada uno de sus toros para acompañar al novillero en la salida a hombros, mientras Adrián de Torres fue ovacionado en sus dos actuaciones ante un encierro de Martín Lorca de juego desigual y escasa transmisión.

Rubén Sánchez

Rubén Sánchez

Coordinador

28 de Agosto de 2026
Marcos Linares y David Gil salen a hombros en una tarde marcada por la desigualdad del ganado
Foto: Jaime Aranda

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de toros de Linares, Jaén
GanaderíaToros de Martín Lorca
FestejoEncierro de Martín Lorca de juego desigual, con poca entrega, recorrido y transmisión en líneas generales. El tercero y el quinto ofrecieron las mejores condiciones, mientras que el resto presentó embestidas desiguales, a arreones y con tendencia a venirse abajo.

David Gil

Oreja tras aviso y Oreja

Adrian de Torres

Ovación y Ovación

Marcos Linares

Dos orejas y Silencio

David Gil se encontró en primer lugar con un toro de Martín Lorca que ya mostró pocas facilidades desde el recibo capotero, impidiendo al diestro estirarse a la verónica. El madrileño inició la faena de muleta de rodillas, dejando varios muletazos de buen trazo, y encontró en el pitón derecho el lado de mayor recorrido del animal. Sin embargo, el toro solo respondió con cierta claridad en el primer muletazo de cada serie, protestando en el segundo y lanzando después un arreón que dificultó la ligazón. Gil mantuvo la firmeza y exprimió las escasas opciones de su oponente. Una estocada y el posterior uso del descabello pusieron fin a la faena. Oreja tras aviso.

Adrián de Torres recibió al segundo con un saludo capotero a pies juntos, mostrando desde el inicio su disposición ante un toro al que se administró con medida el castigo en varas. El torero local realizó después un ajustado quite de frente y comenzó la faena de muleta con unas comprometidas manoletinas. Una buena serie sobre la mano derecha hizo sonar los primeros olés, aunque el toro fue apagándose hasta quedarse muy parado y sin transmisión. El jiennense cambió de pitón sin encontrar mayores respuestas y tuvo que tirar de valor, acortando las distancias y provocando las embestidas para conseguir extraer una tanda de mérito. Una estocada trasera y caída puso el punto final a una actuación reconocida con una ovación.

Marcos Linares se abrió de capa ante el tercero, dibujando un buen recibo a la verónica. El animal pasó con poco empuje por el caballo. Ya con la muleta, el novillero encontró su mejor versión por el pitón derecho, donde se mostró decidido desde el comienzo y logró tandas en redondo, con mando y la mano baja, conduciendo las embestidas hasta el final. Por el izquierdo el novillo ofreció muchas menos opciones, desplazándose con dificultad y sin permitir el mismo lucimiento. Linares regresó a la diestra, aunque el animal terminó quedándose cada vez más corto y agarrándose al suelo. Tras un pinchazo, dejó una estocada arriba que puso fin a su labor. Dos orejas.

David Gil recibió con una larga cambiada de rodillas, ganándole terreno hasta llevarlo hacia los medios, pese a que el animal entró de forma irregular y a trompicones. Tras el paso por el caballo, el toro continuó mostrando dudas en su embestida, saliendo a arreones y necesitando pensárselo antes de acudir al engaño. Trato de buscarle las vueltas, pero pronto comprobó que el animal no tenía recorrido y terminaba quedándose parado. El torero decidió entonces meterse en terrenos de cercanías, donde logró extraer algunos muletazos de buena factura. Una labor seria y de oficio ante un toro sin demasiadas opciones. Remató de una estocada y fue premiado con una oreja.

Adrián de Torres recibió al quinto, un toro de buenas hechuras al que supo cuidar durante los primeros tercios para hacerlo llegar con mejores condiciones a la muleta. El diestro comenzó su labor sobre la mano derecha, donde dejó dos series de buen trazo, llevando las embestidas por abajo y rematando con dos pases de desprecio de gran profundidad. Al natural, el animal mostró una mayor humillación en los primeros compases, aunque fue perdiendo fuelle y terminó sacando cierto genio, protestando cada vez más los muletazos. Adrián respondió acortando los terrenos y buscando la cercanía en un cierre por manoletinas. Tras un aviso, el desacierto con los aceros impidió que la faena obtuviera mayor recompensa y todo quedó en una ovación.

Marcos Linares en el sexto, de hechuras bastas y con poco cuello, ya mostró desde el recibo capotero una evidente falta de entrega. Salió con la cara arriba, sin terminar de fijarse ni emplearse en los lances, condición que volvió a repetir durante la faena de muleta. Allí desarrolló una embestida descompuesta, entrando a arreones, soltando la cara y tratando de defenderse en cada encuentro.

El torero apenas encontró materia para construir la faena ante un animal que ofreció muy pocas posibilidades. Además, los desaciertos con la espada, después de escuchar un aviso, terminaron por dejar su actuación en silencio.

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