Crónicas

Castella, David de Miranda y Marco Pérez oreja por coleta en la penultima de Bilbao con un grán toro de Domingo Hernández

Javier Holgado

Javier Holgado

Redactor

28 de Agosto de 2026
Castella, David de Miranda y Marco Pérez oreja por coleta en la penultima de Bilbao con un grán toro de Domingo Hernández

Ficha del Festejo

PlazaVista Alegre
GanaderíaDomingo Hernández
FestejoEl encierro de Domingo Hernández fue desigual, con varios ejemplares de buena calidad y clase, aunque también aparecieron problemas de fuerza y mansedumbre. El primero fue manso, descastado y muy querencioso, buscando constantemente las tablas; el segundo mostró categoría, humillación y entrega, con buen recorrido aunque tendente a venir por dentro; el tercero fue muy flojo y descoordinado, siendo devuelto por falta de fuerzas; el tercero bis resultó muy manso y con querencia, aunque tuvo mayor recorrido por el pitón izquierdo; el cuarto mostró entrega, clase y calidad, pero estuvo limitado por su falta de poder y perdió las manos; el quinto fue complicado y de embestida desordenada, aunque permitió una faena de mucho mérito; y el sexto fue el gran toro del encierro, completo, humillador, con fondo, recorrido y mucha calidad, aunque terminó perdiendo fuelle por la exigencia de Marco Pérez.

Sebastián Castella

silencio y oreja

David de Miranda

ovación tras aviso y oreja con petición de la segunda y dos vueltas al ruedo

Marco Pérez

ovación y oreja

Primer toro: ‘Comandante’, nº 79, negro listón, 524 kilos — Sebastián Castella: silencio.

Cornidelantero, ancho de sienes, algo ahogado de cuello y amplio de pecho, el primero salió abanto y sin demasiado celo. Castella intentó estirarse a la verónica, pero la falta de entrega del animal impidió cualquier continuidad. Además, mostró desde el comienzo una clara querencia hacia las tablas, complicando la lidia y alargando los tiempos. Manseó en el caballo y, aunque en el segundo encuentro se fijó algo más, continuó huyendo hacia el burladero del sol. Tras el primer par de banderillas comenzó a desarrollar arreones desordenados, haciendo muy difícil sacarlo de su querencia.

Con la muleta, Castella trató de sujetarlo mediante doblones, pero el toro no permitió construir faena. Su mansedumbre, falta de celo y tendencia constante a buscar la salida marcaron el desarrollo. El público pidió al francés que abreviara. La entrada a matar resultó complicada, pinchó en el primer intento y dejó después una estocada algo trasera y tendida. Necesitó dos descabellos. Silencio.

Segundo toro: ‘Maicero’, nº 72, colorado bociclaro ojo de perdiz, 556 kilos — David de Miranda: ovación tras aviso.

Más serio y alto que el primero, cuesta arriba y bien colocado de pitones, aunque algo lavado de cara. Tuvo buena disposición de salida y humilló en el recibo a la verónica de David de Miranda. Se empleó con la cara abajo en el primer puyazo, recargando especialmente por el pitón izquierdo, y volvió a cumplir en el segundo encuentro. Marco Pérez quitó por chicuelinas y David de Miranda respondió por saltilleras.

El onubense inició la faena por estatuarios en el centro del ruedo, muy firme de plantas. Por el derecho, el toro tendía a venir por dentro, lo que dio especial mérito al comienzo. El de Domingo Hernández mostró mucha categoría y profundidad, aunque agradecía especialmente los trazos largos y el desplazamiento entre muletazos. Pese a que el izquierdo parecía su mejor pitón, David de Miranda consiguió sus momentos de mayor acople por la derecha. Un extraordinario cambio de mano de trazo circular elevó la faena, que tomó vuelo con la música. Volvió a destacar en otra tanda por el derecho, rematada con una arrucina y otro cambio de mano. Terminó por mondeñinas y tuvo el triunfo al alcance de la espada. Pinchó y posteriormente dejó una estocada baja. Ovación tras aviso.

Tercer toro: ‘Majestuoso’, nº 71, negro listón, 530 kilos — Marco Pérez: sin opción; toro devuelto.

Astifino y de finas hechuras, el tercero fue ligeramente protestado por su escasa expresión. Marco Pérez lo recibió con una larga cambiada de rodillas en el tercio y después lo toreó por delantales. El toro no terminó de emplearse en el primer puyazo, al que acudió con la cara arriba, y perdió las manos en varias ocasiones. Ante su falta de fuerzas, la presidencia decidió devolverlo tras sacar el pañuelo verde.

Tercer toro bis: ‘Vidriero’, nº 122, colorado bociclaro ojo de perdiz, 571 kilos — Marco Pérez: ovación.

Salió el que inicialmente estaba anunciado como sexto después de correrse turno. Toro muy serio, ofensivo, amplio de sienes, con las palas visibles y un gran volumen de pecho. Mostró buena intención de salida, aunque con poco poder y escaso celo. La lidia se complicó por su tendencia a marcar la querencia y salir suelto, obligando a Vicente Herrera a cortar sus arrancadas en varias ocasiones. Terminó entrando al caballo que guardaba la puerta y, al salir, rompió las tablas al rematar. Recibió castigo en dos puyazos, manseó y puso en apuros a Rafael González. Fue siempre más claro por el pitón izquierdo, por donde encontraba mayor recorrido aprovechando la querencia hacia las tablas, mientras que por el derecho resultaba más corto.

Marco Pérez comenzó la faena por doblones y consiguió darle mayor fijeza al animal. Aunque el izquierdo había sido su lado más definido, inició el trasteo sobre la derecha, donde el toro se movía sobre las manos y tenía dificultades para romper hacia delante. El salmantino estuvo muy por encima de las condiciones del astado, en una labor de esfuerzo, exposición y mérito. Al natural llegó la tanda más destacada, aunque el toro ya estaba muy venido a menos y no permitió continuidad por ese lado. Cerró por la derecha antes de finalizar por mondeñinas. El fallo con la espada le privó de premio: dos pinchazos y una gran estocada al tercer intento. Ovación.

Cuarto toro: ‘Carrillón’, nº 78, colorado bragado axiblanco gargantillo calcetero bociclaro ojo de perdiz, 554 kilos — Sebastián Castella: oreja.

Protestado de salida por su escasa expresión, estrecho de atrás y suelto de carnes, el cuarto mostró, sin embargo, entrega y calidad en el capote de Sebastián Castella, que lo llevó toreado. La falta de poder y las pérdidas de manos restaron brillantez al recibo. Apenas recibió castigo en varas. Durante el segundo encuentro con el caballo se produjo un grave percance cuando el toro prendió al monosabio, que quedó colgado del pitón durante unos angustiosos instantes y tuvo que ser trasladado a la enfermería.

Tras el incidente, el ambiente de Vista Alegre quedó enrarecido. Castella brindó en los medios e inició la faena con varios cambios por la espalda, consiguiendo devolver intensidad a los tendidos. El toro de Domingo Hernández mostró una embestida con clase y entrega. Las primeras series fueron templadas y de buen trazo, aunque lo mejor llegó al natural, donde el francés firmó una gran tanda. Después volvió a la mano derecha y el toro fue perdiendo progresivamente brío, haciendo que la faena bajara ligeramente de intensidad antes de finalizar en los terrenos de cercanías. Estocada al primer intento. Oreja.

Quinto toro: ‘Zarceno’, nº 58, castaño bragado, 502 kilos — David de Miranda: oreja y dos vueltas al ruedo.

Muy ofensivo por delante, aunque protestado por el público debido a su escasa expresión. De carnes sueltas y estrecho de cuartos traseros, salió sin entregarse y desplazándose a media altura, dificultando el lucimiento capotero de David de Miranda. Recibió un primer puyazo trasero y posteriormente acudió al caballo que guardaba la puerta, antes de tomar un tercer encuentro con el picador de turno.

David de Miranda comenzó la faena de rodillas en el tercio, toreando por alto y conectando rápidamente con los tendidos. El toro se mostró dispar en las primeras series, pero el onubense estuvo muy centrado y manejó cada embestida con enorme pulso. Marcó los tiempos entre muletazos, evitando las inercias y sujetando al animal para impedir que la faena se descompusiera. Se mostró muy firme y expuesto, sometiendo poco a poco una embestida complicada. En los terrenos de cercanías llevó los pitones prácticamente a la altura de la faja, elevando la emoción hasta poner al público en pie. Cerró por bernardinas, cambiando el viaje del toro en el último instante. Estocada y fuerte petición de una segunda oreja, mayoritaria en los tendidos, aunque la presidencia concedió únicamente una. David de Miranda dio dos vueltas al ruedo.

Sexto toro: ‘Músico’, nº 56, colorado ojo de perdiz, 544 kilos — Marco Pérez: oreja.

Más basto de hechuras y amplio de sienes, el sobrero que salió como sexto después de correrse turno mostró buena disposición desde su salida. Marco Pérez lo recibió con un quite por chicuelinas y el animal apenas recibió castigo en varas. Todo el tercio fue muy medido. El salmantino brindó posteriormente la faena a Enrique Ponce.

Marco Pérez abrió el trasteo con un pase cambiado por la espalda y después se arrodilló en el centro del ruedo para firmar una poderosa serie con la mano derecha. El de Domingo Hernández fue un toro muy completo, con humillación, profundidad y fondo. El joven salmantino lo toreó con mucha rotundidad, trazando muletazos largos y llevando la mano baja. La faena alcanzó uno de los momentos más importantes de su temporada en una plaza de primera. Una serie en redondo, sin soltar prácticamente la embestida del toro, puso Vista Alegre en pie. Intentó prolongar esa línea, pero el animal comenzó a perder recorrido y ya no permitió mantener el mismo nivel. Marco Pérez cerró por luquecinas y tuvo en la espada la posibilidad de abrir la Puerta Grande. Pinchó y la plaza lamentó el fallo. Finalmente cortó una oreja.

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