Opinión

Madrid vuelve a medir a Escribano: la cita del 31 de mayo como examen decisivo en San Isidro

La Feria de San Isidro afronta uno de sus momentos clave con la presencia de Manuel Escribano en Las Ventas, una comparecencia que trasciende lo habitual y que vuelve a situar al torero sevillano ante el reto de consolidarse en la plaza más exigente del circuito taurino.

Rubén Sánchez

Rubén Sánchez

Coordinador

27 de Mayo de 2026
Madrid vuelve a medir a Escribano: la cita del 31 de mayo como examen decisivo en San Isidro
Foto: Luis Sánchez Olmedo
Hay tardes en Las Ventas que no son simplemente otra fecha en el calendario, sino auténticos puntos de inflexión en la trayectoria de un torero. La del próximo 31 de mayo parece encajar de lleno en esa categoría para Manuel Escribano, que regresa a Madrid con la sensación de estar, una vez más, ante un examen de máxima exigencia.

No es una cita más dentro de San Isidro. El hecho de anunciarse junto a Antonio Ferrera y Paco Ureña, y con toros de Adolfo Martín, eleva aún más la tensión natural de una plaza que no regala nada y que exige verdad sin matices. En ese escenario, Escribano asume que no hay espacio para la tibieza: o se impone la capacidad de sobreponerse o la tarde pasa factura.

Su discurso transmite una mezcla de respeto y determinación. Por un lado, reconoce la presión inherente a Madrid, pero al mismo tiempo insiste en la necesidad de convivir con ella sin que se convierta en una carga paralizante. Esa evolución mental, fruto de la experiencia, es quizás uno de los rasgos más interesantes de su momento actual: la búsqueda de equilibrio entre ambición y serenidad.

Sin embargo, sigue existiendo una asignatura pendiente evidente: la Puerta Grande de Madrid. Es ese objetivo que sobrevuela su carrera y que, lejos de desaparecer, se convierte en motor constante. En una plaza donde el reconocimiento pesa más que en ninguna otra, Escribano es consciente de que su sitio definitivo aún depende de tardes como esta.

El cartel, la ganadería y el contexto no permiten distracciones. Y quizá ahí reside precisamente el valor de esta cita: en la posibilidad de confirmar si su trayectoria está preparada para dar ese paso definitivo o si Madrid seguirá siendo, como tantas veces, el espejo que exige más de lo que devuelve.

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