Marco Pérez, del indulto al silencio en una tarde de contrastes
El salmantino vivió dos caras completamente distintas frente a los toros de Villamarta y Román Sorando: salió a hombros tras indultar al tercero y cerró la tarde sin premio ante un sexto que nunca terminó de entregarse.

Rubén Sánchez
Coordinador

Marco Pérez fue protagonista de una tarde marcada por el contraste. Ante el tercero, desde el primer capotazo dejó claro que había toro para hacer cosas grandes. El salmantino supo esperarlo, darle tiempo y construir una faena basada en el temple, la profundidad y la naturalidad. El toro respondió y Pérez fue creciendo hasta firmar una actuación de enorme emoción, coronada con una serie de circulares que desató el entusiasmo de los tendidos. La presidencia terminó concediendo el indulto de Pelón.
La historia fue muy diferente con el sexto. El animal de Román Sorando se mostró cada vez más apagado y apenas permitió al joven torero encontrar continuidad. Pérez lo intentó por ambos lados, buscando la distancia y la altura adecuadas, pero la falta de entrega del toro terminó condicionando por completo la faena. Los problemas con la espada terminaron de cerrar una actuación que quedó en silencio.
Dos toros, dos escenarios y dos resultados opuestos. Pero entre el triunfo y la decepción quedó la imagen de un Marco Pérez capaz de aprovechar cuando el toro ofrece la oportunidad y de seguir buscando respuestas cuando las circunstancias se ponen cuesta arriba.


