El novillero catalán firmó la faena más rotunda del festejo, marcada por la profundidad y el temple, en una novillada en la que Nino Julián impuso su oficio y Víctor dejó detalles de calidad sin llegar a redondear.
NINO JULIÁNNino Julián firmó una mañana de notable consistencia y oficio. En el primero, un novillo de calidad de Blohorn, dejó una actuación variada y sincera, mostrando soltura en todos los tercios. La falta de acierto con la espada le impidió tocar pelo, aunque fue recompensado con una vuelta al ruedo tras fuerte petición.
En el cuarto, un novillo manejable de Alain Tardieu, volvió a demostrar su madurez. Construyó una faena fácil, ligada y sin complicaciones, aprovechando la movilidad del animal. Una labor correcta que le valió una oreja y reforzó la imagen de torero hecho.
MARIO VILAU
Mario Vilau protagonizó los momentos más brillantes del festejo. Ya en el segundo dejó claras sus intenciones al recibir de rodillas en chiqueros a un novillo complicado de Vieux Sulauze, sin clase ni entrega, al que logró someter a base de firmeza y temple en una faena de mérito. Cortó una oreja de peso.
Pero fue en el quinto donde alcanzó su cénit. Ante un gran novillo de Hermanos Tardieu, cuajó una faena deliciosa, despaciosa y de gran hondura, especialmente al natural, levantando al público de sus asientos. Toreo profundo y de gran expresión, desarrollado en los medios y con sello de figura. La espada le privó de un triunfo mayor, perdiendo las orejas pese a una labor sobresaliente. Tanto el novillo como Vilau fueron premiados con la vuelta al ruedo.
VÍCTOR
Víctor dejó una actuación marcada por los contrastes. En el tercer novillo, de San Sebastián, mostró su mejor versión, toreando con temple y elegancia a un animal con clase. Hubo muletazos de gran factura y una buena estocada que le valió una oreja, con petición de la segunda.
Sin embargo, en el sexto, un novillo noble pero sin clase de Taurelle e hijos, su faena no terminó de tomar forma. Aunque dejó detalles de buen concepto y muletazos estimables, faltó estructura para redondear la labor. Fue ovacionado tras una actuación con pretensiones pero irregular.