Crónicas

Morante nos hace soñar en el día del Corpus

Javier Luque

Javier Luque

Redactor

4 de Junio de 2026
Morante nos hace soñar en el día del Corpus
Foto: Juan Flores

Ficha del Festejo

PlazaReal Maestranza de Caballería de Sevilla
GanaderíaHnos. García Jiménez, Olga Jiménez y Garcigrande

José Antonio Morante de la Puebla

oreja y dos orejas

Juan Ortega

Ovación y silencio

Pablo Aguado

Ovación y silencio

Morante se encontró con dos toros de escasas fuerzas y limitadas prestaciones, pero volvió a demostrar una capacidad extraordinaria para sacar partido a animales que parecían imposibles. Con el primero de su lote, un sobrero de Garcigrande que sustituyó al inválido titular, construyó una faena basada en el temple, la suavidad y el perfecto conocimiento de las alturas, logrando que el toro rompiera hacia adelante pese a sus carencias. La estocada, ejecutada con gran pureza, le valió una oreja. La obra cumbre llegó con el cuarto. A un toro protestado por su escasa presencia y marcada querencia, Morante le inventó una faena de enorme profundidad artística. Naturales eternos, cambios de mano de cartel y un dominio absoluto del ritmo hicieron que La Maestranza se rindiera a sus pies. La contundente estocada puso el broche a una actuación histórica premiada con dos orejas y la Puerta del Príncipe.

Juan Ortega sorteó un lote desigual. El segundo fue un toro muy justo de fuerzas pero con calidad en la embestida, especialmente por el pitón izquierdo. El sevillano lo entendió desde el principio, administrando los tiempos y templando cada arrancada para evitar que se viniera abajo. Dejó momentos de gran inspiración, rematados con cambios de mano y detalles de gran sabor, aunque los fallos con la espada redujeron el premio a una ovación. Con el quinto, un sobrero de Garcigrande que mostró movilidad y exigencia, Ortega no terminó de encontrar el acople necesario. El toro pedía firmeza y decisión en cada cite, mientras que la faena fue perdiendo intensidad conforme avanzaba. Algunos muletazos aislados tuvieron interés, pero el conjunto no alcanzó vuelo y todo quedó en silencio.

Pablo Aguado dejó una actuación marcada por su disposición y torería. Frente al tercero recibió al toro a porta gayola y después firmó momentos muy celebrados con el capote, tanto en los quites como en las verónicas que levantaron a los tendidos. Ya con la muleta, construyó una faena inteligente ante un animal de embestida irregular, aprovechando las mejores arrancadas y adornándose con recursos de gran gusto antes de una estocada efectiva. El sexto, sin embargo, ofreció muy pocas opciones. Falto de raza y de entrega, exigía una colocación muy precisa para lograr que acudiera a los engaños. Aguado lo intentó por ambos pitones, pero la escasa transmisión del toro impidió que la faena tomara vuelo. Con buen criterio, abrevió y lo despachó con rapidez para cerrar la tarde.

Más noticias de Crónicas