Opinión

Necesitamos sangre nueva

Una generación de jóvenes toreros continúa esperando oportunidades

22 de Mayo de 2026
Necesitamos sangre nueva
La tauromaquia atraviesa un momento decisivo. Muchas ferias continúan apostando por fórmulas repetitivas que, lejos de generar ilusión, transmiten una sensación de inmovilismo. Año tras año, los aficionados observan cómo los carteles de las principales ferias de toda España se confeccionan prácticamente con los mismos nombres. Figuras indiscutibles como José María Manzanares, Alejandro Talavante, Sebastián Castella o Miguel Ángel Perera, entre muchos otros, ocupan con frecuencia, buena parte de las combinaciones anunciadas.

Nadie puede discutir los méritos de las figuras actuales. Han alcanzado esa condición a base de triunfos, sacrificio y una trayectoria construida durante años. Pero también es cierto que buena parte de ellas viven hoy, en cierta medida, de las rentas de lo que lograron en el pasado. La categoría de figura no puede convertirse en un salvoconducto permanente e inamovible. La historia del toreo siempre se escribió desde la competencia, la rivalidad y la necesidad constante de demostrar quién era el mejor cada tarde. Cuando desaparece esa exigencia, el espectáculo pierde emoción y la afición percibe que falta verdad.

Tampoco ayuda la tendencia de algunas figuras a limitar sus compromisos a determinadas ganaderías consideradas más comerciales o predecibles. Y la diversidad ganadera constituye una de las mayores riquezas del toreo. Cuando determinados encastes quedan sistemáticamente relegados de los grandes circuitos, el espectáculo pierde variedad y autenticidad. La afición reclama más desafíos y menos zonas de confort.

Mientras tanto, una generación de jóvenes toreros continúa esperando oportunidades reales. Nombres como Mario Navas, Jarocho, Sergio Rodríguez, Manuel Diosleguarde, Víctor Hernández, José Garrido, Samuel Navalón, Jorge Martínez, Javier Zulueta o Fabio Jiménez entre muchos otros, representan una hornada de toreros preparados, con personalidad, pureza y con una ambición que merece algo más que sustituciones ocasionales o actuaciones aisladas. 

Muchos de ellos han demostrado capacidad para triunfar cuando han tenido la oportunidad, pero el sistema actual sigue dificultando que puedan consolidarse en las ferias, esto esta demasiado cerrado. 

La responsabilidad de esta situación no recae únicamente en las figuras. Los empresarios tienen la obligación de pensar más allá de la rentabilidad inmediata y asumir que el futuro de la tauromaquia depende de la renovación constante de sus protagonistas. Un puesto en una feria importante para un torero emergente no debería verse como una concesión, sino como una inversión estratégica para garantizar el relevo generacional. Un cartel de figuras con un torero a conocer, (las figuras te llenan la plaza y el público tiene la oportunidad de conocer un nuevo torero) no es tan difícil....

Paradójicamente, la tauromaquia vive un momento en el que las plazas vuelven a llenarse de gente joven. Es una noticia extraordinaria que demuestra que el interés por el toreo sigue existiendo.  La presencia de nuevos aficionados no puede quedarse en una moda pasajera alimentada por las redes sociales o por determinados acontecimientos puntuales. El verdadero reto consiste en que esos jóvenes comprendan la liturgia del toreo, la importancia de cada tercio, la diversidad de los encastes, la historia de las plazas o la verdad del toreo. 

Posdata: Ojalá nos volvamos a ilusionar, cansados del sota, caballo y rey de todas las ferias, es difícil. 


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