Oreja de peso para Diego Mateos en una novillada marcada por la mala presidencia en Salamanca

Javier Holgado
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaLa Glorieta
GanaderíaAdelaida Rodríguez
FestejoBien presentados, justos de juego y el tercero con nobleza
Pedro Ándres
ovación y ovación tras aviso
Mario Vilau
ovación y ovación
Diego Mateos
oreja y vuelta al ruedo tras petición
Primer novillo: Pedro Andrés — ovación.
El utrero que abrió plaza tuvo que regresar a los corrales después de partirse un pitón contra un burladero. En su lugar salió el sobrero, también de Adelaida Rodríguez, al que Pedro Andrés recibió de nuevo a portagayola. El novillero se mostró muy dispuesto ante un animal que ofreció pocas opciones de lucimiento y que le puso en apuros hasta hacerle sufrir una voltereta. Andrés mantuvo la firmeza y la entrega durante toda la faena. Se atascó con los aceros, dejando una estocada baja al tercer intento. Ovación.
Segundo novillo: Mario Vilau — silencio.
El segundo, de Adelaida Rodríguez, resultó remiso y deslucido, falto de brío y raza en sus embestidas. Apenas transmitió a los tendidos, aunque Mario Vilau buscó siempre la forma de sacar partido de sus condiciones. Destacó especialmente el toreo templado sobre la diestra, antes de cerrar la faena en terrenos de cercanías, intentando mantener la atención del público. Estocada contraria.
Tercer novillo: Diego Mateos — una oreja.
A la verónica recibió Diego Mateos al tercero, un novillo noble y con calidad de Adelaida Rodríguez, que terminó siendo ovacionado en el arrastre. El novillero, pese a su corto bagaje, sorprendió por su temple, sus buenas formas y la naturalidad de un trasteo inspirado, en el que dejó momentos de toreo caro. Supo entender las buenas condiciones del utrero y construir una faena de creciente intensidad. Manejó la espada con acierto y eficacia, cortando una oreja de mucho peso.
Cuarto novillo: Pedro Andrés — ovación tras aviso.
El cuarto ofreció pocas posibilidades de lucimiento y quedó condicionado durante la lidia después de sufrir un volantín y un fuerte golpe contra las tablas en los primeros compases de la faena. Pedro Andrés volvió a mostrarse dispuesto, intentando sobreponerse a las circunstancias y sacar partido de un novillo que no terminó de colaborar. El trasteo no pudo alcanzar vuelo. Estocada. Ovación tras aviso.
Quinto novillo: Mario Vilau — ovación.
El quinto fue el utrero más deslucido de la tarde y llegó a estar en disposición de ser devuelto durante el tercio de banderillas. Pese a encontrarse visiblemente lesionado, el palco decidió mantenerlo en el ruedo. Mario Vilau trató de sobreponerse a todos los condicionantes y buscó soluciones durante la faena, aunque las circunstancias terminaron imponiéndose y limitaron cualquier posibilidad de lucimiento. El público protestó con fuerza al novillo, pero reconoció la disposición del novillero con una ovación.
Sexto novillo: Diego Mateos — vuelta al ruedo.
El sexto tuvo más intención que fuerzas, y esa falta de fortaleza terminó condicionando el trasteo de Diego Mateos. El novillero dejó muletazos de concepto personal y mostró buenas maneras, aunque no pudo someter una embestida demasiado limitada por su condición física. Mateos mantuvo la disposición hasta el final y rubricó la faena con una estocada que despertó una petición de oreja. El palco no atendió la solicitud y el novillero dio una vuelta al ruedo.


