El venezolano firma la actuación más destacada de la tarde ante una seria y complicada novillada de Alcurrucén, corta una oreja al tercero y vuelve a mostrar su capacidad de entrega en el sexto, donde es volteado al entrar a matar. López Peregrino y Juan Alberto Torrijos dan la cara ante un encierro de mucho cuajo y escaso fondo.
Villaseca de la Sagra (Toledo), vivió este lunes una nueva cita de su prestigioso Alfarero de Oro con una
novillada de Alcurrucén de impresionante presencia, pero complicada en su comportamiento. Los ejemplares mostraron mucho cuajo, seriedad y buenas hechuras, aunque también escaso fondo y falta de raza, poniendo a prueba durante toda la tarde a la terna formada por
López Peregrino, Juan Alberto Torrijos y Rafael de la Cueva.
La tarde tuvo como protagonista a Rafael de la Cueva, que salió reforzado de su compromiso en Villaseca tras cortar una oreja a su primero y protagonizar uno de los momentos de mayor tensión de la tarde al resultar cogido cuando entraba a matar al sexto.
Abrió plaza "Tonadillo", un novillo serio y bien armado que no terminó de emplearse en el caballo y que llegó a la muleta protestando, soltando la cara y con aspereza. López Peregrino mostró disposición, aunque la faena no terminó de tomar vuelo. El fallo con los aceros deslució su actuación y fue silenciado.
El segundo, "Cara-Sucio", volvió a exigir al máximo. Serio y con mucho cuajo, se mostró rajado y con dificultades para romper hacia adelante. Juan Alberto Torrijos respondió con oficio, buenas formas y una notable disposición, situándose por encima de las dificultades de su oponente. Fue ovacionado tras aviso.
La primera gran alegría de la tarde llegó con el tercero, "Pitero", para Rafael de la Cueva. El novillo tuvo sus complicaciones, pero permitió al venezolano mostrar sus mejores virtudes: asentamiento, firmeza y convencimiento. De la Cueva supo entenderlo y construir una faena de mérito que terminó siendo premiada con una oreja.
El cuarto, "Esmerado", correspondió nuevamente a López Peregrino. Fue otro ejemplar de gran presencia, aunque manejable en el último tercio y con escasa entrega. El novillero dejó algunos pasajes de pinturería y toreó a pies juntos, aunque sin alcanzar la profundidad necesaria. Tras una estocada caída en la que fue volteado, fue despedido con saludos.
Con el quinto, "Javito", Torrijos volvió a demostrar su capacidad para sobreponerse a las dificultades. El de Alcurrucén, de exagerado trapío, esperó en banderillas y llegó a la muleta con la cara alta y sin demasiada entrega. El valenciano respondió con una labor de oficio, valor y profesionalidad, plantando cara a las complicaciones. Escuchó palmas.
Pero el momento más dramático de la tarde llegó con el sexto, "Patatero". Un novillo muy serio, violento y que repartió numerosos derrotes. Rafael de la Cueva afrontó el compromiso con firmeza, exposición y entrega, sin volver la cara ante las dificultades del animal. Cuando se disponía a poner punto final a su actuación, fue cogido al entrar a matar, protagonizando el momento de mayor tensión del festejo. Pese al percance, su actuación fue reconocida con una ovación.
La tarde dejó, por tanto, una única oreja, la que paseó Rafael de la Cueva ante el tercero, además de un serio aviso en forma de cogida al cierre del festejo. El venezolano volvió a demostrar en Villaseca que es un novillero dispuesto a asumir compromisos y a jugarse la piel frente a ejemplares de máxima exigencia.