Roca Rey conquista la Puerta de los Cónsules a golpe de valor
El peruano corta tres orejas tras una faena rotunda al cuarto y una actuación de máxima exposición ante el sexto, mientras Talavante se marcha sin premio

Antonio Tortosa
Redactor

Ficha del Festejo
FestejoLa tarde terminó encontrando en Roca Rey al gran protagonista. El peruano cortó tres orejas y salió por la Puerta de los Cónsules después de una actuación marcada por el valor, la capacidad de mando y, especialmente, por una entrega que alcanzó su máxima expresión ante el cuarto y el sexto toro. Talavante, por su parte, dejó pasajes de buen toreo, aunque sin encontrar en sus dos toros la materia necesaria para redondear el triunfo.
Alejandro Talavante
silencio tras aviso, ovación y silencio.
Roca Rey
silencio tras dos avisos, dos orejas tras aviso y oreja.
Abrió plaza un cinqueño de Victoriano del Río que apuntó buenas condiciones, aunque sin transmitir demasiado. Talavante lo recibió con gusto por delantales y comenzó la faena de muleta con estatuarios. Poco a poco consiguió afianzarlo y construir una obra de menos a más, en la que destacaron especialmente los naturales y un final por luquesinas. Hubo temple, armonía y buen concepto, pero la espada terminó por reducir el reconocimiento a un silencio tras aviso.
El segundo, también de Victoriano, tuvo mayor profundidad y permitió a Roca Rey desplegar un toreo de muletazos largos y hondos. El peruano encontró pronto la distancia y ligó varias tandas de notable intensidad, primero con la diestra y después al natural. La faena fue creciendo y encontró respuesta en los tendidos, pero la espada y, posteriormente, el fallo con el descabello, hicieron desaparecer cualquier posibilidad de premio. Dos avisos y silencio para una labor de mucho contenido.
Talavante se enfrentó después a un Jandilla que tampoco terminó de romper. El extremeño apostó desde el principio, con un recibo de capa variado y un arranque de faena por estatuarios, incluido un cambio de mano de gran factura. Sin embargo, el toro fue perdiendo recorrido y se quedó cada vez más corto. Los mejores momentos llegaron al natural y en una serie diestra antes de que la faena perdiera intensidad. Estocada y ovación.
La corrida cambió de dimensión con el cuarto. ‘Verbenero’, número 44 de Jandilla, fue devuelto a los corrales después de una actuación extraordinaria por su bravura y entrega. Roca Rey lo recibió en el centro con pases cambiados y, desde entonces, la faena adquirió una intensidad creciente. El torero sometió al animal por ambos pitones y, cuando decidió meterse literalmente entre los terrenos del toro, la plaza terminó rendida a su determinación. El cierre de rodillas elevó todavía más la temperatura. La estocada, hasta las cintas, puso el colofón. Dos orejas para el peruano.
El quinto fue el reverso de la moneda. Un Victoriano del Río de escaso fondo y poca raza no permitió a Talavante desarrollar su tauromaquia. El extremeño intentó buscarle las vueltas, ofreciéndole los terrenos y las distancias que podían favorecer su embestida, pero el animal terminó completamente agarrado al piso. Silencio.
Quedaba el sexto y Roca Rey volvió a asumir el protagonismo. El toro de Cortés salió con violencia y sorprendió al peruano en los primeros compases, arrebatándole el capote y poniendo en evidencia desde el comienzo su carácter áspero. Roca Rey brindó la faena a su padre y aceptó después el desafío de un animal con genio, que exigía colocación y exposición constantes.
La faena tuvo siempre la incertidumbre del percance. En uno de los embroques, el peruano sufrió una aparatosa voltereta y quedó durante unos instantes a merced del toro. Lejos de apartarse, regresó a la cara y continuó toreando con una determinación que mantuvo al público en vilo. Cada muletazo adquirió así un valor añadido. Un pinchazo hondo después del aviso fue suficiente para que la oreja viajara a manos del torero.
Con ese último trofeo, Roca Rey aseguró la salida por la Puerta de los Cónsules y cerró una tarde en la que su capacidad de asumir riesgos terminó marcando la diferencia. Talavante dejó detalles de calidad y disposición, pero se marchó sin premio. La jornada, en definitiva, tuvo un nombre propio: el de un Roca Rey que encontró el triunfo entre la bravura de ‘Verbenero’ y la áspera exigencia de su sexto.


