Crónicas

Tarde de clase y emoción en San Isidro: Diego Urdiales abre la Puerta Grande y Roca Rey corta una oreja

Diego Urdiales fue el gran triunfador de la tarde al abrir la Puerta Grande tras dos faenas de alto nivel artístico, mientras que Andrés Roca Rey cortó una oreja en una corrida de juego desigual. Bruno Aloi completó una actuación seria en una tarde de altibajos, con momentos de compromiso pero sin opciones claras con su lote.

Rubén Sánchez

Rubén Sánchez

Coordinador

28 de Mayo de 2026
Tarde de clase y emoción en San Isidro: Diego Urdiales abre la Puerta Grande y Roca Rey corta una oreja

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de Toros de Las Ventas
GanaderíaToros de Juan Pedro Domecq
FestejoEl encierro de Juan Pedro Domecq presentó buena presencia, con toros serios, armónicos y de correcta hechura, aunque de comportamiento dispar. Predominó la calidad en la embestida sobre la fuerza sostenida, con ejemplares de clase y nobleza intermitente pero sin gran fondo ni transmisión constante. En el caballo hubo diferencias notables, alternando toros que se emplearon con entrega con otros de pelea más discreta. En banderillas algunos se vinieron arriba, aportando emoción en momentos puntuales. En la muleta, la corrida ofreció calidad suelta más que continuidad, lo que permitió pasajes de buen toreo pero sin una rotundidad global del conjunto del ganado.

Diego Urdiales

Oreja y Oreja.

Andrés Roca Rey

Silencio tras aviso y Oreja tras aviso.

Bruno Aloi

Silencio tras aviso y Silencio.

Bruno Aloi, Toro serio y bien presentado, con presencia y fuerza medida. Sale sin demasiado empuje inicial, con la cabeza alta, aunque embiste con intensidad por el pitón izquierdo. Pierde las manos cuando se le obliga a bajar la cara. En el caballo se entrega en el primer encuentro, empujando con bravura y metiendo los riñones, y vuelve a cumplir correctamente en el segundo puyazo, dejando una actuación destacable. Bruno Aloi realiza un quite por tafalleras muy templado y lucido. Durante la lidia el toro mantiene un buen ritmo, aunque le falta humillar más. En banderillas tiende a levantar la cara en las reuniones. Destacó un buen par de Jesús Mejías. Bruno Aloi tomó la alternativa y brindó el toro a Felipe VI.

Con la muleta, Aloi inicia la faena con unos estatuarios muy ajustados. El ejemplar de Juan Pedro Domecq muestra clase y emoción en las primeras tandas por el pitón derecho. Sin embargo, pronto pierde fondo y las embestidas quedan más en la calidad que en la raza. Era un toro apropiado para triunfar en plazas menos exigentes, pero en Madrid hacía falta una mayor transmisión. El animal pedía un trato muy preciso. Aunque conservó cierta nobleza en sus acometidas, nunca terminó de romper hacia delante. Bruno Aloi mantuvo siempre su concepto, toreando encajado y con firmeza, aunque la faena no terminó de alcanzar mayor intensidad. Mató de una estocada baja tras un segundo intento y varios pinchazos previos. El toro terminó defendiéndose, esperando y con la cara alta. Sonó un aviso antes de que lograra acabar con él, ya muy apagado.

Diego Urdiales, Toro más ligero de carnes, fino de hechuras y bien armado de cuello, aunque algo corto de manos. Desde el inicio mostró buenas intenciones en el capote de Diego Urdiales. El riojano dejó un notable recibo a la verónica, sobresaliendo especialmente los lances por el pitón izquierdo, donde consiguió templar una embestida que buscaba los vuelos por dentro. El primer puyazo cayó algo trasero, aunque se corrigió a tiempo. El toro dejó ver ciertas querencias de mansedumbre. Urdiales volvió después al capote para firmar nuevas verónicas de gran calidad. Hasta el momento, fue el mejor toreo de capa de la feria, fiel al clasicismo de la verónica pura. En el segundo encuentro con el caballo se dejó pegar sin demasiada pelea. Más tarde apareció Roca Rey con un quite por chicuelinas y tafalleras, rematado con una gran media verónica. Diego Urdiales brindó la faena a Felipe VI.

Con la muleta, el toro demostró tener fondo y entrega desde las primeras embestidas. El ejemplar de Juan Pedro Domecq embistió con mucha clase, aunque metiendo el pitón por dentro. Urdiales logró varias tandas ligadas por el pitón derecho, destacando especialmente aquellos muletazos de trazo más curvo, que conectaron mejor con los tendidos. Al natural, el torero logró la serie de mayor emoción y transmisión de toda la faena. El toro encajaba bien en la forma de interpretar el toreo de Diego Urdiales, pero el conjunto, pese a las buenas maneras, no terminó de alcanzar la rotundidad necesaria. Hubo muletazos aislados de enorme nivel, aunque la obra quedó a medio camino de romper definitivamente. Cerró con una gran estocada, merecedora de premio por sí sola, que le valió el corte de una oreja.

Andrés Roca Rey, Toro armónico y bien hecho, largo de hechuras, corto de manos y con buen cuello. Serio de cara, con pitones acucharados y perfilados. Desde el inicio mostró intención y nobleza, aunque tendía a apoyarse demasiado sobre las manos, acusando además una falta evidente de fuerza. Roca Rey entendió pronto las condiciones del animal y planteó una lidia pensada para cuidarlo, renunciando al lucimiento para evitar que el toro se viniera abajo. En varas cumplió sin destacar, dejando una pelea discreta. El peruano realizó después un quite por gaoneras de buen nivel. El tercio de banderillas resultó lucido y bien ejecutado. Antes de comenzar la faena de muleta, Roca Rey brindó el toro a Felipe VI.

La labor con la franela comenzó por estatuarios, con el diestro muy firme desde el primer momento. El toro tenía un embroque interesante, aunque los finales de cada embestida perdían emoción por la falta de humillación y entrega. También le faltaba movilidad y repetición en comparación con el toro anterior. Parte del público protestó algunas colocaciones del torero que, sin embargo, sí se habían tolerado en otros momentos de la corrida. El ambiente volvió a dividirse entre partidarios y detractores, mientras Roca Rey mantenía una actuación seria y centrada, condicionada en gran medida por las limitaciones del animal. Mató de estocada y escuchó silencio tras un aviso.

Diego Urdiales, Toro más ofensivo de cara, ancho de sienes y enseñando las palas, aunque bien proporcionado y armónico en el conjunto de sus hechuras. Diego Urdiales volvió a dejar detalles de gran calidad con el capote desde el inicio. Un altercado en los tendidos interrumpió momentáneamente la atención de la plaza, pero el riojano consiguió recuperarla de inmediato gracias a un extraordinario quite a la verónica. Especialmente brillantes fueron los lances por el pitón derecho, cargados de temple y pureza. Un quite que quedó señalado como uno de los momentos más destacados de la feria y, posiblemente, el mejor toreo de capa de todo San Isidro.

Con la muleta, Urdiales comenzó la faena doblándose con el toro y rematando con un trincherazo que levantó al público de sus asientos. El ejemplar de Juan Pedro Domecq tuvo mucha clase, ritmo y calidad en la embestida, aunque tendía a meterse por dentro y acusaba los pases llevados por arriba, exigiendo siempre el toque por abajo. El toreo del riojano fluyó con naturalidad, poso y una enorme torería, ligando los muletazos en muy poco terreno. El toro, de gran calidad, pedía precisión y buen gusto en cada muletazo. Funcionaba mejor cuando existía un ligero espacio entre pase y pase, aunque siempre con la muleta presentada y mandando en la embestida. Algunos naturales tuvieron mucho mérito al reducir al máximo el viaje del animal. Urdiales brindó finalmente al público una faena de gran sabor clásico. Cerró de una estocada, escuchó un aviso y el toro tuvo una muerte de bravo.

Andrés Roca Rey, Quinto de la tarde, serio y ofensivo por delante, aunque corto de manos y bien armado de cuello. En el recibo de Roca Rey a la verónica ya mostró clase, humillando y embistiendo con buen estilo. Se empleó abajo en los dos puyazos, dejando que el caballo lo fijara con la cara por debajo. El peruano lo quitó a la verónica con firmeza, compás abierto y una media verónica de gran ajuste y torería. Brindó la faena al público.

Con la muleta, Roca Rey comenzó de rodillas, encadenando varios cambios por la espalda en un arranque de mucho impacto y emoción. A partir de ahí, firmó series muy poderosas, bajando la mano y llevando muy toreado al animal. El toro de Juan Pedro Domecq tuvo calidad en la embestida, repitiendo con clase cuando se le sometía. Al natural, el torero volvió a imponer su mando, ligando los muletazos con pulso y profundidad. Muy firme Roca Rey durante toda la faena, en la que los tendidos se dividieron entre ovaciones y protestas, centradas especialmente en los tendidos altos. Aun así, la labor tuvo fuerza y rotundidad.

En el tramo final, dos series sobre la derecha volvieron a reunir ligazón y ajuste en muy poco espacio, aunque el toro ya acusaba el desgaste pese a su buena condición. Sonó un aviso. Entró a matar en el primer intento, pero la espada quedó defectuosa; en el segundo logró una estocada efectiva. Cortó una oreja.

Bruno Aloi, Toro serio de presencia, ofensivo por delante y mostrando las puntas. Algo alto de manos y más suelto del suelo, con cuello corto, lo que le dificulta humillar. En el capote de Bruno Aloi le cuesta bajar la cara. Durante el tercio de varas se rompe el palo en tres ocasiones a lo largo de las cuatro entradas del toro al caballo, lo que obliga a repetirlo hasta cinco veces en suerte, alargando notablemente el tercio, claramente en contra del comportamiento del animal. En banderillas, el toro se crece y toma mayor viveza. Destacan buenos pares de Pablo Gallego y una lidia eficaz de Jesús Mejías. Bruno Aloi brinda la faena a Isabel Díaz Ayuso.

Con la muleta, el toro muestra pocas opciones, embistiendo recto y sin entrega. Aloi lo intenta por ambos pitones, pero el lote no ofrece posibilidades claras y es el de menos opciones de la tarde. Tras la faena, mata de una estocada trasera al segundo intento. Silencio.

Ficha del Festejo:
Plaza de Toros de las Ventas (Madrid), Corrida de Toros (126 Edición de la Corrida de la Prensa), Decimoctavo festejo de la Feria de San Isidro 2026. Lleno de "No hay Billetes".
Toros de Juan Pedro Domecq

Diego Urdiales, Oreja y Oreja (Puerta Grande).

Andrés Roca Rey, Silencio tras aviso y Oreja tras aviso.

Bruno Aloi (confirmación), Silencio tras aviso y Silencio.
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