Crónicas

Tarde de expectación, tarde de decepción

Pum petardo, en una tarde en la que abundó la falta de fuerzas en los toros y la falta de entrega en los de luces

Ruben Castillo

Ruben Castillo

Redactor

21 de Mayo de 2026
Tarde de expectación, tarde de decepción

Ficha del Festejo

PlazaPlaza de Toros de Las Ventas
GanaderíaToros de Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto

José María Manzanares

Silencio y Silencio

Juan Ortega

Silencio y Silencio

Pablo Aguado

Bronca tras tres avisos y Silencio

Rompía la calurosa duodécima tarde de San Isidro, con José María Manzanares, Juan Ortega y Pablo Aguado, a lidiar reses del Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto. Una terna para soñar el toreo y salir toreando por la Calle Alcalá, pero no fue así. Una soporífera tarde de toros, en la que no acompañó el ganado ni los toreros. Lo peor de todo es que ya tendrán 3 tardes cada uno el año que viene, y repetirá el hierro salmantino.

Manzanares -nazareno y oro- no tuvo opciones con ninguno de los dos toros que estoqueó. El abreplaza del Puerto de San Lorenzo, acusó las fuerzas durante toda la lidia, embistiendo con las manos por delante y perdiéndolas. Trató de ligar alguna tanda el alicantino por ambos pitones, aunque sin llegar a nada, pasando el toro por pasar y sin entrega. Dejó un espadazo en todo lo alto. Silencio.

El segundo de su lote marcó lo mismo que sus hermanos, y fue devuelto por falta de fuerzas. El cuatro bis, de El Freixo salió muy huidizo de salida y no rompió en la muleta, pese a tener transmisión y disparo. Pero pasaba por pasar, y soltando la cara en sus intentonas de embestir. Manzanares dejó un espadazo y puso fin a su andadura en Madrid, a la espera de encontrarse con otro Dalía que le libere del sopor año tras año. 

Juan Ortega -oro viejo y oro- tampoco tuvo su tarde. Con Gañanito no duró más que un asalto, terminando KO el del Puerto y volviendo a corrales debido a su falta de fuerzas. Pañuelo Verde. Salió el segundo bis, un toro de José Vázquez, muy corretón y mansote de salida, perdiendo también las manos al salir del caballo. Debió ser devuelto. En la muleta hizo lo mismo que en los primeros tercios, perder las manos sucesivamente. No podía con su alma, y Ortega -que prefiere este tipo de toros a un encastado que se mueva- abrevió, intentando robar algún muletazo, sin opciones. Estocada. Silencio 

Con el quinto, de excelente presentación, y de nombre Geniecito, Ortega no tuvo más opciones que un torerísimo inicio de faena, sacándose al toro por doblones y despaciosos trincherazos. Hasta ahí. El animal hizo honor a su nombre, y sacó geniecito, embistiendo con violencia, soltando la cara y quedándose por debajo de la muleta. Lo macheteó el trianero y dejó una estocada. Silencio 

Pablo Aguado -gris perla y oro- pasó de oír los olés de Madrid a dejarse un toro vivo. En tercer lugar, tuvo en frente a Lirio, un toro con nombre de reata ilustre en la ganadería, con el que dejó un inicio de faena de cante grande, sacándose al toro a los medios con un molinete y un trincherazo eterno. Llegaron los mejores instantes sobre la diestra, llevando al toro detrás de la cosido a la muleta al ralentí, pero se apagó más pronto de lo esperado el animal y comenzó a buscar las tablas. Trató de meterlo en la muleta Aguado -que le faltó cierto ajuste en sus muletazos-, pero se agarró al piso y rebajó la intensidad de la faena. Media estocada y números golpes de descabello, fueron el preámbulo de los tres avisos, yéndose el toro vivo al corral. Bronca 

Con Liviano, que cerraba plaza y que lo hacía cumbre en el capote de Iván García, anduvo Aguado muy torero, iniciando la faena por ayudados por alto, pese a las intentonas de cierto sector del público de reventar la faena. El animal tenía mejor embroque que finales, y el sevillano dejó pinceladas propias de su forma de entender el toreo, pero sin acabar de redondear nada. Pinchazo y media estocada. Silencio

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