Triunfan Castella y Manzanares en San Sebastián de los Reyes, siendo absolutos protagonistas
Tres orejas para Castella y dos para el alicantino Manzanares en una tarde llena de gente registrada en los tendidos de la plaza.

Manuel Cobaleda
Redactor

Ficha del Festejo
PlazaPlaza de toros de San Sebastián de los Reyes
GanaderíaToros de Álvaro Núñez (4° y 6°) y Juan Pedro Domecq
FestejoLleno. Toros desiguales de presentación en líneas generales y de juego variado en su conjunto.
Incidencias: Al finalizar el paseíllo, sonaron los acordes del Himno Nacional de España.
Morante de la Puebla
Silencio y división de opiniones
Sebastián Castella
Una oreja y dos orejas
José María Manzanares
Dos orejas y ovación
Sebastián Castella y José María Manzanares fueron los nombres propios de la tarde en la plaza de toros de San Sebastián de los Reyes, que registró un lleno absoluto. En un cartel encabezado por Morante de la Puebla, el francés fue quien terminó firmando la actuación más rotunda del festejo, con tres orejas en su esportón, mientras que el alicantino salió también a hombros tras cortar dos trofeos al tercero de la tarde. Morante, condicionado por el escaso juego de su lote, apenas encontró materia prima para desarrollar su toreo.
La segunda actuación de Castella fue la más importante de su tarde. El francés recibió al quinto con variedad, alternando chicuelinas y verónicas, antes de brindar la muerte del toro a Curro Vázquez. Ya con la muleta, arrancó su labor con una serie de pases de impacto, entre estatuarios y muletazos cambiados por la espalda, que levantaron al público de sus asientos.
A partir de ahí, Castella impuso su autoridad sobre la diestra, ligando tandas de gran poder y firmeza. La faena fue creciendo en intensidad y terminó de adquirir peso con una estocada fulminante que puso en sus manos las dos orejas.
También había dejado una actuación destacada frente a su primer toro. El de Béziers recibió al animal con lances a la verónica y chicuelinas, logrando conectar pronto con los tendidos. Tras comenzar la faena de muleta en los medios con pases cambiados por la espalda, fue asentando su labor ante un toro noble, aunque limitado de fuerzas.
Los momentos más logrados llegaron por el pitón derecho, en una faena marcada por el temple y por la inteligencia para no exigir más de lo debido al animal. Un cierre por manoletinas precedió a una estocada conseguida al segundo intento, suficiente para que el presidente concediera una oreja.
José María Manzanares encontró en el tercero el toro más propicio de su lote y aprovechó sus cualidades para construir una faena de buen nivel. El alicantino basó buena parte de su labor sobre la mano derecha, donde consiguió series ligadas y templadas que contaron con el respaldo del público.
El momento culminante llegó a la hora de entrar a matar. Manzanares dejó una espectacular estocada recibiendo, una ejecución que reforzó el conjunto de su actuación y que le abrió la puerta a la concesión de dos orejas.
El sexto, sin embargo, no ofreció las mismas posibilidades. Aunque dejó buenas sensaciones durante el tercio de capote, el toro fue perdiendo ritmo y acabó parándose durante la faena de muleta. Manzanares tuvo que poner prácticamente todo de su parte para sostener la labor, logrando algunos pasajes meritorios antes de cobrar una estocada. El público reconoció su esfuerzo con una ovación.
Morante de la Puebla abrió plaza ante un ejemplar de Juan Pedro Domecq de condición noble, pero escaso de fuerzas. El sevillano intentó aprovecharlo desde el capote, dejando algunos lances de buena factura en una labor basada en la suavidad y en el cuidado de las limitaciones de su oponente.
Con la muleta, Morante dejó sus momentos más interesantes sobre la mano derecha. Hubo detalles de calidad y pasajes de su particular expresión artística, pero la falta de poder del toro impidió que la faena alcanzara una mayor dimensión. Un pinchazo hondo fue suficiente para acabar con el animal.
Tampoco tuvo opciones claras ante el cuarto. El toro de Álvaro Núñez, de escasa presencia según protestó parte del público desde su salida, condicionó el ambiente de la plaza. Morante trató de buscar algún pasaje de lucimiento por ambos pitones, dejando detalles aislados, pero sin poder construir una faena con continuidad.
Finalmente, el diestro decidió abreviar ante un toro y un ambiente que no permitieron mayores desarrollos. Su labor fue recibida con división de opiniones, mientras que el animal escuchó pitos desde los tendidos.
Al término del festejo, Sebastián Castella, con tres orejas, y José María Manzanares, con dos, abandonaron la plaza a hombros. Una tarde marcada por la contundencia de ambos espadas y por las escasas opciones que encontró Morante de la Puebla para expresar su toreo.


